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Voluntaria en Perú… Conoce la historia de Cristina

Cristina Hernández tiene 19 años, estudía Biología en la Universidad de Salamanca y decidido regalar parte de su tiempo a los más necesitados.

 

Lleva dos veranos haciendo voluntariado. El pasado año viajó hasta Marruecos en un campo de trabajo de Scouts y este mes de julio emprendió vuelo rumbo a Perú.

Durante todo el año había colaborado junto a otros jóvenes con las Misiones IXCIS para recaudar fondos organizando conciertos solidarios, haciendo camisetas y bisutería. Emprendieron una aventura que sin duda ha influido para valorar la vida de una manera muy diferente a la de la mayoría de los jóvenes de esta edad.

Cuando hablas con Cristina te encuentras con una joven alegre, llena de ilusiones, valiente y muy segura de sí misma.

Junto a siete personas llegaron a una misión de la orden de las Misioneras Verbum Dei, en Piura (Perú), en la que vive una hermana de Salamanca. Su tarea era ayudar en una pequeña aldea de unas cien familias y donar las ropas, material escolar y medicinas que habían recopilado para satisfacer las necesidades de los habitantes.

Entre todos los voluntarios han logrado que por un mes sus niños, adolescentes y madres recibieran apoyo ofreciendo charlas sobre: primeros auxilios, embarazos prematuros, higiene y salud de la mano de una estudiante de enfermería. Además, clases de apoyo en inglés, talleres de manualidades y juegos de equipo y hasta charlas de autoestima y superación ofrecidas por un chico invidente que ha acudido reiteradamente. Sin duda un modelo para todos. Este equipo de valientes se integró día a día en la vida cotidiana de los vecinos colaborando en todo.

Para Cristina, tener la oportunidad de compartir con ellos su comida y su techo, la ha marcado. Dice que estas personas apenas tiene lo imprescindible para vivir y sin embargo te dan lo mejor de ellas. Les regalaban frutas, animales que eran básicos para su supervivencia y lo mejor de todo su amabilidad y alegría. Su generosidad es sorprendente.

Esta joven de mirada dulce y ojos vivos siente que no es la misma después de volver de Perú. Con su corta edad se ha dado cuenta que vivimos en un mundo repleto de cosas inútiles y en una sociedad de consumo descontrolada y que sin embargo no aporta felicidad.

Su testimonio nos enseña que con muy poco se puede ser feliz y que quizá estemos ante un momento en el que, sobre todo las generaciones de jóvenes deban reflexionar y decidir qué mundo quieren.

Cristina y sus compañeros de viaje merecen el aplauso de todos. Son de esas personas que con su ejemplo, sirven de modelo para cambiar el entorno en el que viven. Contagian su entusiasmo y sus ganas de ayudar.

Seguramente sus amigos y familiares no serán tan valientes para hacer las maletas y dar su vida y su tiempo como ellos, pero con ser generosos y dar lo mejor de cada uno a los muchos necesitados de la sociedad, será suficiente.

Desde estas líneas deseamos a Cristina y sus compañeros que no cambien. Necesitamos y personas valientes, sencillas y de gran corazón.

Por: Natividad Cabezas

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2 comentarios

  1. Valiente Cristina, que con 19 años ya ha hecho más que muchos. ¡Esta chica promete!
    Sigue así, que seguro que ya eres un ejemplo a seguir en tu entorno.

  2. ¡ENHORABUENA A TODOS POR VUESTRO COMPROMISO Y TESTIMONIO! AHORA A CONTAGIAR A MUCHOS JÓVENES QUE NO CONOCEN ESTA GRAN DIMENSIÓN MISIONERA, SOLIDARIA Y EDUCATIVA DE LA DIÓCESIS.

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