Hace cuatro décadas, José Manuel adquirió el local y a la hora de elegir nombre para su nuevo establecimiento hostelero homenajeó a sus padres, Bernardo e Isabel, de ahí el nombre de Berysa
La filosofía de trato cercano y servicio profesional del Berysa ha sido imperturbable desde hace 40 años, fecha en la que se abrieron las puertas de este balcón extraordinario a la Plaza Mayor desde su esquinazo se contemplan el Pabellón Consistorial, la fachada del Ayuntamiento, y el Pabellón Real. Así como se tiene una perspectiva amplia y limpia del ágora capitalina.
Las privilegiadas vistas hacen juego con los exquisitos platos elaborados en la cocina del Berysa. «Mimo en el detalle y productos de primera calidad es lo que buscamos. Tanto es así, que apostamos por proveedores salmantinos. Así presentamos en la mesa las mejores carnes, embutidos o pescados. La selección de los productos es primordial para nosotros«, explica Nacho Fuentes, responsable del Berysa.
Los clientes se sienten como en casa en el Berysa, principalmente porque es una empresa familiar donde los trabajadores llevan «toda una vida. Hay personas que comenzaron hace más de 35 años, por lo que reciben al cliente como parte de la familia«, matiza Fuentes.
La máxima que siguen en el Berysa tanto personal de barra o cocina como responsables del establecimiento es: Hay que estar. «Lo que queremos decir con esta expresión es que el cliente es un amigo y que estamos para todo lo que podamos ofrecerle. Estamos siempre«, concluye Nacho Fuentes.