Bares abiertos hasta el amanecer y, aun así, una evidencia: que la fiesta nocturna ha cambiado y parece que no será lo mismo.
Esta tendencia ya se observaba antes de la pandemia, pero la demagogia para abrir el ocio nocturno con la excusa de que así se acababa con las fiesta alternativa y que en los bares el coronavirus poco menos que se desactivaba, intentó convencernos delo contrario.
La amenaza de lluvia por la noche quizá desanimó a muchos jóvenes de hacer botellón, pero no de montarse las francachelas en los pisos de estudiantes, un clásico sin parangón para divertirse.
La Policía Local de Salamanca tuvo que desactivar hasta 50 fiestas en viviendas tras recibir llamadas de los vecinos alertando de los ruidos procedentes de esos pisos.
Estas intervenciones se suman a las diez fiestas de estudiantes desactivadas en la madrugada del viernes al sábado.