Vega, Itxiar, Ernesto, Daniel, Pablo, Javier, Erik, Gabriel, Juan y el resto de los alumnos de 5º de Primaria de las Siervas de San José fueron contando la historia de Sadako Sasaki, una niña que vivía en Hiroshima, que no murió el día de la explosión, pero sí que enfermó de una leucemia, debido a la radiación atómica.
Cuando supo que estaba enferma, una amiga suya intentó animarla y le contó la tradición de las 1.000 grullas de papel que dice que si se hacen 1.000 grullas se concede un deseo. Sadako Sasaki no logró completar el millar de grullas. Murió en 1955 con 644 grullas revoloteando a su alrededor. Sus amigos y compañeros de la escuela hicieron las mil grullas como un homenaje a su dedicación.
Este viernes, los alumnos de las Siervas de San José hicieron volar decenas de grullas que han estado elaborando ayudándose los unos de los otros y piden a través de las redes sociales que cientos de personas se unan a la iniciativa de hacer grullas para recordar que con esfuerzo, dedicación y compañerismo se logran muchas cosas. Como que por primera vez desde que comenzó la pandemia, los alumnos y los profesores de Las Siervas de San José se reúnen en el patio del pozo para realizar un acto conjunto para celebrar el Día de la Paz con sus grullas en la mano.
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