El calvario de Joana Sanz (al margen de lo de Dani Alves)

La modelo canaria y el ex futbolista están esperando su primer hijo juntos
Joana Sanz. Instagram.

Dani Alves no para de recibir buenas noticias. Ya está en libertad tras conocerse que el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya ha revocado por unanimidad la sentencia que condenó al deportista a 4 años y 6 meses de prisión por agresión sexual y ahora va a convertirse de nuevo en padres con Joana Sanz.

Ha sido lo propia modelo la que ha dado a conocer la buena nueva, que no ha desvelado hasta este lunes. «Tuve que lidiar desde los veintidós años con preguntas de: ‘¿para cuándo el bebé?’… Qué presión social tan aterradora. Nunca tuve instinto maternal, ese deseo de tener hijos o de que me guste cargar el bebé de alguien», comenta en sus redes.

Eso sí, con el paso de los años su grupo de amigas fueron teniendo bebés y las redes sociales se llenaban de nacimientos (supone que por edad es lo que tocaba). «No es una broma la frase de ‘se te va a pasar el arroz’. Hay tanto desconocimiento sobre la edad reproductiva de la mujer y que no es tan fácil quedarse embarazada», comparte.

Hace cinco años se planteó con mucho miedo la idea de ser madre. «Miedo porque un ser humano dependerá de mí para sobrevivir, miedo de no trabajar, miedo de perderme yo como mujer… Pero esto es otra historia. Lo que venía a contar es que una mujer de veintisiete años sana se encuentra con dos FIV, tres perdidas y de últimas una operación de trompas sumado a la aparición de endometriosis», explica.

Se hizo pruebas de todo tipo a lo largo de los años, con unos embriones divinos y sin encontrar el por qué a nada. «La frustración y el por qué ‘todas’ se embarazan como por arte de magia le atormentaba. «Estoy acostumbrada a que con esfuerzo, trabajo duro y perseverancia consigo lo que me proponga, pero esto no va así querida. Para colmo me tuve que tragar la dichosa pregunta de ¡¿para cuándo el bebé?¡ Una y otra vez con tanto dolor en el pecho», matiza.

En estos años, Joana Sanz ha perdido a su madre, no tiene ni padres ni hermanos, por lo que tienen una sensación de orfandad y vacío la ha acompañado hasta el día que escuchó el corazón de su bebé por primera vez.

«Mi último embrión congelado, mi última esperanza de tener esa razón por la que ser fuerte en la vida. Aquí está, sana y creciendo. Y yo sé que fue mi madre quien me la envió para que nunca más me sienta sola, para que le eche ganas a la vida y tenga este arcoíris lleno de amor después de tanta tormenta. Aún no me lo creo y me despierto en la madrugada con el miedo de ver las sábanas llenas de sangre o cierro los ojos en las ecografías hasta que escucho que todo está perfecto. Todo llega, no desistas», concluye.

Deja un comentario

No dejes ni tu nombre ni el correo. Deja tu comentario como 'Anónimo' o un alias.

Más artículos relacionados

Te recomendamos

Buscar
Servicios