El roscón de Reyes es uno de los dulces clásicos en época navideña y, entre los más valorados e históricos de Salamanca, destacan los que elabora Confiterías Santa Lucía, con el relleno de nata como superventas.
Como diría el eslogan de una conocida cadena de pizzerías, en este caso también “el secreto está en la masa”. El gerente del negocio salmantino, Manuel Santalucía, lo explica de forma sencilla: “Nuestro éxito más grande fue hacer la masa del roscón con aceite de oliva. ¡Eso fue un antes y un después!”, cuenta orgulloso.
Esto, sumado a la larga experiencia de más de 20 años de su obrador, da lugar a “un roscón muy untuoso, muy amoroso, con un sabor muy agradable y natural” que cobra personalidad con “pequeñas notas” de sabor, añadidas para potenciar la experiencia en el paladar.
El proceso general es muy artesano. “La naranja la semiconfitamos nosotros, y es naranja cien por cien natural, como viene de nuestro frutero”. Para transformarla, se macera en un jarabe elaborado para que, tras la cocción, suelte los matices cítricos perfectos.
Estos roscones van siempre acompañados de un aura muy festiva. “Hacemos cosas muy divertidas. Cada año mejoramos y cambiamos las sorpresas, aunque los Reyes Magos nunca faltan y, en Salamanca, tampoco puede faltar la ranita de la suerte”. Además, cada año se esconden dentro de la masa obsequios relacionados con los dibujos animados infantiles “que estén de moda”.

Premios de 500€
También hay un aliciente económico. Por cada 500 roscones vendidos y, como en años anteriores, Santa Lucía dará estas navidades un premio de 500 euros. Para ello, realizan un sorteo ante notario con los números repartidos entre las papeletas que regalan a sus clientes (una por cada roscón). Suelen dar un máximo de cinco premios, es decir, reparten 2.500 euros a través de esta rifa.
“No damos más porque no podemos hacer más roscones. No los hacemos de forma industrial: somos artesanos. Y la gente, contenta, porque se lleva un roscón reciente, rico y muy natural que gusta mucho. Pero acabamos exhaustos”, reconoce Manuel, quien especifica que llegan a vender entre 1.600 y 1.700 piezas. Su campaña navideña comienza a principios de diciembre, es decir, para entonces estos productos ya están a la venta.
La nata gana a la crema y el pistacho
En cuanto a los preferidos de los salmantinos, el de nata “sigue ganando por goleada”, a pesar de que el de crema tostada tiene también muchos adeptos, e incluso el que no lleva relleno o el de crema de pistacho, una de sus últimas novedades, cada vez con más fans.

Año nuevo, sorpresas nuevas
La nata que convierte a estos roscones en verdaderos ‘reyes’ es “el maridaje”, apunta Manuel. “Utilizamos un producto de calidad y muy natural” , añade, pero no desvela ningún otro secreto. De hecho, pone sobre la mesa algunos más: “Tenemos cuatro figuritas nuevas que van a causar sensación, van a gustar mucho”, confiesa entre risas. “Sabemos que a la gente le gustan las sorpresas y nosotros ponemos de nuestro lado”, asegura.
Cómo hacerlo en casa
Para quienes se animen a preparar este año su roscón de Reyes casero, el dueño de Santa Lucía tiene un consejo: “El roscón es como un buen arroz. La teoría es muy fácil, pero la realidad es que cada día puede quedar de una manera. Lo más importante es tratar bien la masa desde el principio. Tenemos que usar una fórmula, que incluso tendrá pequeñas connotaciones variables”, pues los ingredientes no siempre serán exactos.
“Por eso tenemos que hacer más que un roscón para que nos quede verdaderamente bien”, así como “darle los tiempos de reposo a las masas, que tienen que fermentar adecuadamente, sin prisa, pero haciéndolo bien. Tratando bien la masa, queda un roscón superior”, garantiza.

Los orígenes: 1970, barrio Vidal
Los orígenes de esta empresa familiar se remontan a 1970, cuando los padres de este empresario salmantino abrieron una pastelería en el barrio Vidal. Años después, tras el fallecimiento de su padre y después de terminar sus estudios, él se metió de lleno en el negocio junto con su madre.
Su tienda de la Plaza Mayor, bajo los soportales, es ahora su “buque insignia”, el establecimiento que más hace lucir sus productos, su ‘cuartel general’ de las delicias dulces —también saladas— por excelencia. Cuenta, además, con otro local en la Plaza España y uno recién abierto en la Rúa Mayor. En su obrador de Villares de la Reina admiten encargos.
Todos ellos tendrán roscones de Reyes de producción propia, con esas sorpresas secretas que más de uno estará deseando descubrir… y saborear.

















