Opinión

Condenados al olvido

Una joven mira en su mochila. Imagen de WOKANDAPIX en Pixabay

Que esto se está yendo de las manos es más que evidente y que tenemos que tomar medidas a algo que se aprecia ya pequeño en el mundo que tenemos es de lógica.

En este tiempo en el que el acoso escolar volvió lamentablemente a ser actualidad, que movió conciencias, que llegó a las calles solo cabe pensar que las medidas y las leyes tienen que cambiar.

Cuando la injusticia clama justicia, deberían de no aplazar mucho más algo que ya hemos visto que no pueden controlar. Cuando confluyen intereses diversos y se lanzan la pelota unos a otros, quien paga siempre son los que no tienen culpa, los que pasaban por allí o simplemente los que pagan la inacción de quienes siguen negado y tapando problemas reales.

Problemas que exponen realidades que gritan ya, que no se deben callar, que deben ser expuestas y denunciadas para que se sepa lo que callan, lo que sufren y lo que se siente cuando el silencio se impone a base de miedo.

En estos días en los que afloran infinidad de casos de acoso escolar, deberíamos aprender que tipo de sociedad somos, que no cuidamos a nuestros niños, que permitimos que pasen por situaciones que ninguno toleraría. Deberíamos ver como la hipocresía sigue estando presente en el mundo del silencio y deben de abrir los ojos ante lo que muchas veces ven en el mundo virtual y real.

El mundo clama cambios y vuelve a ponerse de manifiesto las necesidades del sistema educativo, aunque es más que evidente que el sistema judicial y social tiene que cambiar con él.

Asistimos a medidas tomadas en otros países, donde la ley se aplica, donde los actos tienen consecuencias y donde no se admite estudiantes que hayan participado en situaciones de acoso escolar en universidades. Con esto último he escuchado que no es justo, que hay que dar oportunidades y créanme que no niego que debe ser así, pero ¿qué lado de los dos es el justo?

Pregúntense que oportunidades han tenido quienes han sido maltratados en centros escolares y han sido negados institucionalmente, silenciados, humillados y obligados a abandonar amigos y el centro en el que estuvieron desde pequeños y que este último no lo protegió, al contrario, permitió esa situación

¿Qué oportunidades tienen quienes son estigmatizados? Quienes nunca olvidaran su paso por unidades de psiquiatría, de trastornos alimentarios o quienes nunca tuvieron la oportunidad de asistir a su propia graduación porque quienes imponen el miedo, también impusieron su criterio ante la pasividad de quienes tenía que haberse negado a que alguno de sus alumnos fuera excluido por los demás.

Pregúntense qué oportunidad les dieron a quienes se quitaron la vida o a quienes lo intentaron. A quienes abandonaron el sistema educativo y con ellos sus sueños. A quienes arrastran su pesar día tras día tratando de sobrevivir a un sistema que no los entiende y que justifica todo lo que han vivido.

Qué oportunidades tuvieron quienes vivieron condenados al olvido o quienes aún son señalados por la calle como si fueran apestados y traten de explicarles porqué les paso a ellos.

La respuesta la tienen ustedes.

Buscar el equilibrio entre la justicia y la respuesta social no es fácil, pero es necesario, por ti, por mí, por ellos y por toda una sociedad que clama cambios pidiendo justicia ante lo que es claramente vil, injusto y vergonzoso.

 Asociación Salmantina Contra el Bullying y el Ciberbullying

1 comentario en «Condenados al olvido»

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