El factor sorpresa es la esencia de First Dates, pero en esta ocasión el programa de Cuatro rompió su propia dinámica: la cita a ciegas dejó de serlo cuando los dos solteros descubrieron que ya se conocían del pasado, y que tenían cuentas pendientes.
Perfiles idénticos: jóvenes y egocéntricos Los protagonistas fueron Enrique (25 años) y Alba (23), dos valencianos que llegaron al restaurante con una carta de presentación muy similar: una alta autoestima y ganas de protagonismo.
- Él: Estudiante y empresario, se definió sin modestia como «un chico para enseñar» y «la pareja perfecta para lucir».
- Ella: Estudiante y camarera, confesó que su mayor motivación al salir de fiesta es «verse guapa y robar miradas».
Del flirteo al ajuste de cuentas
La búsqueda de una pareja «con carácter» que pedía Enrique se cumplió, pero no como esperaba. La tensión estalló nada más verse en la barra. Lejos de la curiosidad habitual de un primer encuentro, la reacción fue de shock inmediato.
Alba, visiblemente molesta al reconocer a su cita, no tardó en lanzar un reproche directo que marcó el tono de la velada: «Yo conozco a este hombre. Como te dejé de hablar, vienes aquí». Una frase lapidaria que transformó lo que debía ser una cena romántica en un tenso cara a cara con el pasado.
















