Miles de personas eligen cada Nochevieja Salamanca para despedir el año. Familias, parejas y grupos tranquilos, muchos de ellos portugueses, que no buscan botellón, ni ruido, ni desmadre. Vienen atraídos por algo mucho más sencillo y valioso, celebrar las doce campanadas en una de las plazas más bellas de España, escuchar el reloj, tomar las uvas y compartir un momento simbólico en un entorno histórico único. Y, sin embargo, el Ayuntamiento de Salamanca parece empeñado en decirles que no son bienvenidos.
«No se entiende que, tras fomentar, apoyar y cofinanciar la llamada Nochevieja Universitaria, un evento basado en el consumo masivo de alcohol, el turismo barato y el deterioro del espacio público, se maltrate de forma tan evidente al turismo familiar y cultural que llega el 31 de diciembre. Un turismo que no genera conflictos, no molesta a los vecinos y deja riqueza real en hoteles, restaurantes y comercios», expone Chenche Martín Galeano, líder de Por Salamanca.
Martín Galeano se pregunta que por qué no se instalan unas sencillas campanadas por megafonía, sobrias y respetuosas, para quienes han venido expresamente a oírlas. «Nadie pide altavoces atronadores ni espectáculos invasivos. Solo escuchar el reloj de la Plaza Mayor, como ocurre en tantas ciudades europeas que cuidan su imagen y su hospitalidad. Incluso en nuestros pueblos más pequeños, los relojes de la Iglesia o el Ayuntamiento dan las campanadas para que los vecinos coman las uvas en comunidad», puntualiza el líder de Por Salamanca.
Otra de las preguntas que plantea Martín Galeano es el rápido apagado de las luces de la Plaza Mayor quedando solo la de los soportales. «Si se corta la iluminación, se expulsa simbólicamente a la gente, como si la Plaza Mayor fuera un bar que apaga las luces para desalojar a los clientes ¿Qué urgencia hay? ¿A quién molestaba que familias enteras permanecieran unos minutos más, haciéndose fotos y celebrando con calma el inicio del año?».
Este trato contrasta de manera hiriente con la complacencia mostrada días antes hacia un modelo de fiesta que deja suciedad, molestias y una imagen poco edificante de la ciudad. «Luego se presume de salir en el Telediario, como si convertir la Plaza Mayor en un abrevadero fuera un logro impagable. ¿De verdad ese es el modelo de ciudad que queremos proyectar?», inquiere Martín Galeano.
Salamanca no necesita gritar para ser visible. No necesita borracheras multitudinarias para atraer visitantes. Su patrimonio, su historia y su belleza hablan por sí solos. «Lo que sí necesita es una gestión municipal que entienda que el turismo de calidad se cuida con pequeños gestos, con respeto y con sentido común», matiza Martín Galeano.
No es una cuestión de ruido ni de orden público. Los vecinos no se quejan de unas campanadas ni de una celebración tranquila. Es, sencillamente, una cuestión de hospitalidad. De no tratar con desgana y desconsideración a quienes han elegido Salamanca para un momento especial del año.
«Este debería ser nuestro modelo de ciudad, una Salamanca acogedora, elegante, consciente de su valor y respetuosa con quienes la visitan. No una ciudad que desprecia al turismo que la respeta mientras glorifica el espectáculo del exceso», concluye el líder de Por Salamanca.
Cuidar al visitante tranquilo no es un problema. Es una oportunidad que el Ayuntamiento ha decidido desperdiciar, como hace al no tener una Concejalía con la nomenclatura de Patrimonio -siendo Salamanca Ciudad Patrimonio de la Humanidad- dedicada a velar por el gran tesoro que acumula su Casco Histórico.
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3 comentarios en «Salamanca da la espalda al turismo que la respeta»
Qué no vengan más portugueses y verás éste i********** dé Alcalde entérese Alcalde i***** qué éstos portugueses qué bienen dan y gastan en la Ciudad largese p**** de Alcalde
Completamente de acuerdo, pero ¿donde estaba antes este señor que hoy se duele?. Para quien no lo sepa, estaba favoreciendo y ayudando a la banda de hostelería en sus negociaciones con este Ayuntamiento para disponer de la ciudad desde la Cámara de Comercio, hasta que fue desalojado de allí con una certera patada en el culo. «Consejos doy que para mí no tengo…»
???. Es consejos vendo que para mi no tengo. Que tiene que ver las temporas con el ………
Donde estaba Feijo en un Yate con su colega y ahora ………
El dedo no nos deja ver la luna. A mi no me importa donde estaba o dónde está, lo que me importa es mi ciudad y dice verdades como puños.