Madrugada de bombardeos en Venezuela y en especial en Caracas donde se han producido este sábado los ataques por parte de Estados Unidos que ha organizado una operación quirúrgica, para capturar a Maduro y a su mujer Cilia Flores. La vicepresidenta Delcy Rodríguez asume el poder y pide señales de vida de ambos.
El resto de los estados de Venezuela viven una “tensa calma”, como explica un periodista del estado de Táicha. “Ahora hay que esperar la reacción del Gobierno, que no se van a quedar quietos. Nos tenemos que cuidar más, porque siempre dijeron que los que habíamos sido críticos, vamos a ser objetivos. Pero, por ahora hay una tensa calma”, recalca el periodista.
Lo que piensan los que están en otros estados del país, que si sucedía algo con Maduro, «nos encontraremos supuestamente en cada calle con los llamados ‘Jefes de calle’ que son parte del Gobierno, del Partido Socialista Unido de Venezuela. Ellos habían dicho que los opositores se atuvieran a las consecuencias si pasaba algo. Esto me preocupa, porque siempre he sido crítico, para un lado y para otro, nunca he militado en ningún partido político, pero me tienen como “enemigo”, puntualiza el periodista.
Por lo demás, repite una y otra vez que están viviendo una “tensa calma. Sabemos que hay un decreto que lo habían firmado de ‘Conmoción exterior’ que le da más poder a Maduro, al no estar, ahorita la asamblea le dará esos poderes a Delcy Rodríguez y prácticamente van a poder hacer lo que quieran, desde toques de queda, expropiaciones… van a poder hacer muchas cosas. Más ahora, en vista de esta situación”, concluye.


















1 comentario en «“Estamos viviendo una tensa calma”»
Vivimos en un orden internacional cada vez más degradado donde las grandes potencias actúan con impunidad atacando e invadiendo otros países según su conveniencia política o estratégica se han quebrado los tratados y principios construidos tras la Segunda Guerra Mundial que buscaban evitar precisamente el uso unilateral de la fuerza el desprecio a la soberanía el debilitamiento de la ONU y la normalización de la guerra como herramienta política nos acercan a un mundo más inestable más violento y regido por la ley del más fuerte donde el derecho internacional deja de proteger a los Estados y a los pueblos y se convierte en un mero discurso sin consecuencias reales.