La detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos se ha convertido en un nuevo motivo de fricción entre el Gobierno y la oposición. El presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, condena la operación contra Maduro y Feijóo se alinea con Trump.
Este nuevo escenario deja a la política española en una posición delicada, con un Gobierno que apela a la legalidad internacional y una oposición que se queda sola en su defensa de una vía que Washington parece haber dejado, de momento, en segundo plano.
Sánchez: La vía del derecho internacional
En una carta dirigida a la militancia socialista, Pedro Sánchez ha condenado con dureza la «violación de la legalidad internacional» en el país caribeño. El jefe del Ejecutivo ha aprovechado el contexto para situar a España como un referente de moderación y paz, vinculando la situación venezolana con los conflictos en Ucrania y Palestina. Según Sánchez, el papel de España debe ser el de una «voz firme» en la defensa de resoluciones pacíficas, presentando a su Gobierno progresista como un símbolo de esperanza frente a escenarios de incertidumbre global.
Feijóo exige «libertad plena» y rechaza a Delcy Rodríguez
Por su parte, el Partido Popular ha celebrado la intervención estadounidense pero con matices importantes sobre el futuro del país. Núñez Feijóo ha sido tajante al señalar que la transición no puede pasar por Delcy Rodríguez, actual presidenta en funciones. Para el líder popular, Rodríguez es una figura «inhabilitada» por su cercanía a Maduro y representa «el pasado más oscuro» de la dictadura.
Feijóo insiste en que la única vía democrática legítima es la que encabezan Edmundo González y María Corina Machado. Además, ha criticado duramente a Sánchez, acusando al Gobierno de haber perdido su «liderazgo moral» y su influencia diplomática en el proceso.
El factor Trump: Un cambio de guion inesperado
La situación se vuelve más compleja tras las recientes declaraciones de Donald Trump. En un giro inesperado, que ha dejado descolocados a quienes apoyaban sus diatribas contras el chavismo, como el PP, el presidente de EEUU ha confirmado contactos directos entre su secretario de Estado, Marco Rubio, y Delcy Rodríguez para estabilizar el país. De hecho, el Supremo venezolano a nombrado presidenta del país de Delcy, hasta ahora vicepresidenta con Maduro.
Lo más llamativo ha sido el distanciamiento de Trump respecto a la oposición tradicional venezolana: aunque calificó a María Corina Machado como una persona «agradable», sentenció que carece del apoyo interno necesario para liderar el país «porque nadie la respeta».
















