Se apagan las luces de la Plaza Mayor
los Reyes Magos se han marchado en silencio
los hijos del pueblo cogen coche, tren o avión
las madres, abuelas, padres y abuelos en la estación
agitan sus manos para decirles adiós.
Dejan su tierra en una mañana muy fría
ellas, madres y abuelas derraman lágrimas
ellos, padres y abuelos tragan saliva
su tierra no es para ninguno una garantía.
Se van los más formados y queridos,
los nietos duermen ajenos al desarraigo,
la cencellada cubre sueños malheridos.
Mirando al cielo ocultan el llanto:
volverán, dice el eco de los motores
por Navidad, como el turrón, o en verano.
Por. José Luis Blanco.


















