Luces y sombras de la campaña navideña para Hostelería Charra

Fernando Castillo, presidente de la asociación Hostelería Charra, hace balance de cómo ha vivido el sector el periodo navideño. "Hay margen de mejora y se puede hacer con diálogo"
Encendido navideño en Salamanca. Fotografía. Pablo de la Peña.

La asociación de Hostelería Charra Integrada en CEOE-CEPYME, hace balance en el sector de la hostelería y hotelería durante el periodo navideño desde un punto de vista «realista, constructivo y responsable de la Navidad en Salamanca. La Navidad es una buena época para la ciudad y queremos reconocer el esfuerzo realizado por el Ayuntamiento en iluminación, decoración y programación. Salamanca ha estado bonita, cuidada y con momentos de gran afluencia, y eso siempre suma desde el punto de vista turístico», explica Fernando Castillo, presidente de Hostelería Charra.

Castillo realiza un análisis desde la perspectiva del sector, los datos de ocupación y la experiencia diaria obligan a hacer una lectura más profunda. Según los datos, la ocupación media hotelera durante el mes de diciembre de 2025 en Salamanca se ha situado en torno al 47–49 %, una cifra moderada para una campaña que se presenta como fuerte. La actividad se ha concentrado en días muy concretos, mientras que el resto del periodo ha sido claramente más flojo.

Además, la estancia media durante la Navidad se ha mantenido por debajo de las dos noches, en torno a 1,6–1,7 noches, lo que confirma que gran parte del turismo ha sido de paso o de corta duración. Esto explica por qué, pese a la afluencia visual en determinados momentos, el impacto real en la hostelería ha sido limitado y poco sostenido.

La iluminación, aunque vistosa y atractiva, ha tenido en muchos casos un carácter más festivo que navideño. «Elementos llamativos como los elefantes u otras figuras generan impacto visual y fotografías, pero no conectan claramente con el imaginario de la Navidad ni con la identidad de Salamanca. Salvo el árbol de la Plaza Mayor, ha faltado un relato navideño reconocible, pensado no solo para verse, sino para retener al visitante y generar consumo. Desde la hostelería lo vemos claro: los visitantes pasean, mira y se va, pero no siempre se queda«, puntualiza Castillo.

Otro aspecto clave ha sido la falta de actividades familiares y para niños, que son precisamente las que más atraen a las familias y las que ayudan a que el visitante permanezca más tiempo en la ciudad. En otras ciudades, este tipo de programación se apoya en pabellones y espacios cubiertos con actividades continuadas durante varios días. «En Salamanca, la programación navideña lleva años repitiendo fórmulas muy similares, con pocos cambios, lo que transmite una sensación de modelo obsoleto y acaba notándose en el consumo», analiza el presidente de Hostelería Charra.

La Nochevieja es otro punto especialmente sensible. En la mayoría de las grandes ciudades, el 31 de diciembre se entiende como un elemento clave de promoción turística: campanadas, ambiente en la calle y celebración colectiva para atraer visitantes y conseguir que se queden varios días. En Salamanca, sin embargo, este año no hubo campanadas ni una celebración institucional clara en la Plaza Mayor y la iluminación se apagó pocos minutos después de la medianoche, transmitiendo la sensación de que la ciudad invitaba a marcharse en lugar de a quedarse. «Esto afectó directamente al ambiente y al consumo, especialmente en un perfil tan importante como el turismo portugués«, especifica Castillo.

Todo ello se refleja en una tendencia preocupante: cada año hay menos cotillones y menos fiestas organizadas por los propios negocios, mientras aumentan las celebraciones privadas. No es una falta de interés del sector, sino la consecuencia de un modelo que no resulta suficientemente atractivo ni rentable. Cuando el entorno no acompaña y no hay una estrategia clara de ciudad, los negocios dejan de apostar y el público busca alternativas fuera del circuito hostelero.

En este contexto, desde la asociación de Hostelería Charra queremos subrayar la necesidad de orden, liderazgo y coordinación sectorial. Durante demasiado tiempo, la hostelería ha carecido de una interlocución clara y estable con las instituciones, lo que ha provocado dispersión de iniciativas y decisiones poco alineadas con la realidad económica de los negocios. «Nuestra Asociación forma parte de la patronal empresarial y nace precisamente para reconducir esta situación, defendiendo al conjunto del sector y el interés general de la ciudad», expone.

Por ello, desde Hostelería Charra creemos firmemente en el diálogo permanente, estructurado y representativo, basado en datos, experiencia y propuestas reales. «Un modelo de ciudad, y especialmente uno tan relevante como la Navidad, solo puede funcionar si se construye con la hostelería, no al margen de ella», señala.

«Queremos dejar claro que nuestra posición no es solo crítica. Desde hace tiempo hemos presentado un Proyecto de Reforma Integral de la Hostelería, con más de cien propuestas concretas, bajo el concepto “Salamanca se Saborea”. Un modelo pensado para que Salamanca no solo se vea, sino que se viva, se consuma y se disfrute, integrando iluminación, actividades, hostelería, comercio, turismo y programación familiar», comparte Castillo.

Concluye manifestando que la Navidad 2025 ha tenido aspectos positivos, pero los datos de ocupación, de estancia y de consumo muestran que hay margen claro de mejora. «Estamos convencidos de que hacerlo mejor no siempre cuesta más dinero, sino planificar mejor, escuchar al sector y coordinarse. Desde la hostelería tendemos la mano para trabajar conjuntamente y convertir la Navidad en una verdadera oportunidad para toda la ciudad».

1 comentario en «Luces y sombras de la campaña navideña para Hostelería Charra»

  1. Se agradece un análisis como este. En contraste con las simplistas declaraciones de algunos hosteleros (los de siempre) que se refieren a los resultados en sus negocios del centro como si eso fuera para todos. El Ayuntamiento, en una extraña complicidad se dedica a apoyar lo que dicen estos siete u ocho «guías espirituales «, olvidandose de barrios y de intereses ciudadanos para engrosar sus carteras y que puedan pasearse con los últimos modelos de coche. Así nos vá.

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