El empresario Paco Ache ha muerto a los 89 año y su adiós deja un entrañable recuerdo entre los miles de niños y niñas que compraron en su tienda la primera bicicleta.
Entre ellos, Chenche Martín Galeano que cuando pienso en su infancia en Salamanca, le vienen a la memoria recuerdos muy agradables ligados a Paco H. «Para muchos de nosotros, Paco Ache no era solo una tienda: era la tienda de referencia, uno de esos lugares que forman parte de la memoria colectiva, aunque de niños no siempre seamos conscientes de ello», recuerda.
Aquellas visitas a la tienda, donde todo parecía más grande y más importante: las bicicletas, los carros de bebé, los escaparates llenos de vida. Todo transmitía cuidado, calidad y confianza. Paco Ache era un sitio al que se iba con la seguridad de que allí se encontraría lo mejor, pero también un trato cercano y humano, de esos que hoy en día se echan tanto de menos.
Con el paso del tiempo supimos que aquella tienda tenía una larga historia detrás, que había comenzado como un comercio de bicicletas y que más tarde se convirtió en un referente absoluto en el mundo de la puericultura. «Pero cuando éramos niños, eso era casi secundario. Lo que quedaba era la sensación de estar en un lugar especial, en una tienda que acompañó a varias generaciones de familias salmantinas», rememora Chenche Martín Galeano.
Paco Ache formaba parte de esos espacios que construían ciudad, que daban identidad al comercio tradicional y a la vida cotidiana. Son recuerdos sencillos, pero muy agradables, de esos que permanecen intactos con el paso del tiempo y que siguen despertando una sonrisa.
Porque, al final, tiendas como Paco Ache no solo vendían productos: dejaban huella.
«Quiero lamentar también la pérdida de Paco Ache, un empresario que dejó una huella profunda en la ciudad y en la memoria de muchas generaciones de salmantinos», concluye Chenche Martín Galeano.
















