Héctor de Miguel ganó hace 25 años el II certamen de monólogos de El Club de la Comedia. Ese 2001 le cambió la vida. Dejó su trabajo de maestro para convertirse en cómico y ganarse la vida con el humor. Vive en Madrid, pero Salamanca es su casa. Se nota cuando habla de ella. No rehúye ninguna pregunta. Ahora conduce en la Cadena Ser ‘Hora Veintipico’ y presenta en RTVE Play un programa de cocina ‘Héctor de comer’, donde le haría al presidente del Gobierno un Arroz a la zamorana, porque «es verdad que está muy delgado».
¿Tener un programa de humor con ironía granjea más amigos o más enemigos?
Probablemente el que era amigo tuyo lo verá con más agrado, y el que era enemigo, también, porque nos gusta ver las cosas que odiamos. Es una de las características del ser humano. No sé si te genera más o te provoca una cosa o la otra… yo con que el programa siga creciendo… me conformo, aunque lo vean los enemigos.
¿Quiénes son más ‘fieles’?
Hay quien dice que es importante elegir bien a los enemigos, porque son los que te dan la medida de tu importancia. Conviene no echarse enemigos mediocres, porque también habla de ti. Aun así, creo que son más importantes los amigos. No muchos, con dos o tres, que sean de verdad.
Desde el humor. ¿Cómo definiría el momento que estamos viviendo?
¿A nivel planetario?
Sí, porque ahora las ruedas de prensa de Donald Trump las cubrimos hasta los de provincias.
Voy a ser un poco egoísta, me voy a centrar en mi oficio. Cada vez es más difícil parodiar esto, porque cuando la propia parodia de Trump es Trump… A los cómicos nos pone en un posición difícil de parodiar. También pensé que nunca vería las cosas que estamos viendo, pero quiero creer que es una cosa circunstancial y que el péndulo se volverá a mover e iremos a una especie de ‘tranquilos’ años ochenta o noventa que vivimos, donde pasaban cosas… pero claro no había redes, no había locos al mando de los países o había otro tipo de locos. Tiendo a pensar que se calmarán, pero es verdad que es un momento complicado.
Si tuviera que resumir la época de Pedro Sánchez, que le ha tocado de todo. ¿Qué expresión o frase utilizaría?
Si fuera Pedro Sánchez diría: ¡Virgencita o Madre mía que me quede como estoy!
Usted lo ha entrevistado. ¿Cómo es el presidente en las distancias cortas?
Es un tipo muy afable, educado, agradable… huele muy bien, eso es importante.
Cada vez vemos más delgado al presidente. ¿Qué bocado salmantino le llevaría a Moncloa?
Lo primero que le recomendaría es que viniera a mi nuevo programa Héctor de comer -videopodcast en RTVE Play donde cocinamos platos tradicionales españoles junto a invitados famosos- para cocinar conmigo unas Patatas meneas…
Un hornazo es más complicado.
Sí, mucho más. Pero, un Arroz a la zamorana… quizá. Platos más contundentes, con mucha proteína, con alguna que otra caloría… porque es verdad que a día de hoy ese hombre está muy delgado.
Héctor. ¿Tenemos el presidente que requiere el momento que estamos viviendo?
Autonómico, no.
Hay elecciones en marzo.
¡Claro, claro!
¿A nivel nacional?
Creo que lo que vendría sería peor. Pero, si la gente lo elige… estamos en una democracia.
¿Y, la oposición?
Seguramente, sí. Tanto una cosa como la otra. El nivel político ha bajado mucho. Creo que los partidos políticos son estructuras en las que si eres un poco mediocre tienes posibilidades de medrar. ¿Quién querría a cualquier consejero de la Junta en la empresa privada? Difícil. O al propio presidente. ¿Qué sería de ese señor si no fuera presidente de la Junta? No lo sabemos. Esa es la pena, que hemos dejado todo en manos de la mediocracia.
¿Cómo podemos hacer frente a las medias verdades -que son peores que las mentiras-?
Es complicado, porque en estos tiempos todo el mundo confronta con todo el mundo. Por ejemplo. Eres un experto en literatura rusa del siglo XVIII y das una conferencia. Al terminar se acerca un señor y te dice: ‘Bueno, esa es tu opinión’. Lo mismo le ocurre a un científico. Si somos capaces de opinar a lo loco como hemos hecho con el fútbol, ahora hacemos lo mismo con expertos. Ahí están los negacionistas, donde creo que tienen mucha culpa las redes sociales, que te dan la opción de tener en el mismo plano tu opinión y la de un señor que sabe mucho. Te permiten posturear.
Y por último. ¿Salamanca tiene sentido del humor?
Sí. Es una ciudad en la que me he criado, siempre con mi grupo de amigos y amigas con muchísimo sentido del humor. Un humor muy sano, porque es muy seco, cafre… A veces, bordando el bullying, pero donde hay confianza no hay bullying. Entre amigos es faltarse al respeto de una manera divertida. Ese tipo de humor tan cabrón define mucho a esta ciudad.
*** La entrevista se realizó en Letras Corsarias donde Héctor de Miguel acompañó a su compañera Marina Lobo en la presentación de su libro La mejor empleada del mundo.
















