La Junta de Castilla y León ha iniciado formalmente el proceso para declarar la antigua Iglesia de San Polo, en Salamanca, como Bien de Interés Cultural (BIC) bajo la categoría de Monumento. Tras la publicación del anuncio, este viernes, en el Boletín Oficial de la comunidad (BOCyL), se abre ahora un periodo de un mes de información pública para que cualquier ciudadano pueda consultar el expediente y presentar las alegaciones que considere oportunas.
Un tesoro del mudéjar único en la ciudad
Ubicada estratégicamente entre la calle San Pablo y el Rector Esperabé, San Polo no es solo una ruina romántica integrada hoy en un complejo hotelero; es el testimonio vivo de una de las iglesias más antiguas de la capital charra. Sus orígenes se remontan a principios del siglo XII (entre 1108 y 1112), lo que la convierte, junto a la transformada iglesia de Santiago del Arrabal, en el único ejemplo de arquitectura románica de ladrillo o mudéjar que se conserva en la ciudad.
Aunque el paso del tiempo y el abandono en el siglo XIX mermaron su estructura, el conjunto aún conserva elementos de enorme valor histórico:
- La fachada occidental gótica: Donde en 2016 se descubrieron dos esculturas originales de San Pedro y San Pablo.
- Muros y ábsides: Se mantienen en pie los muros de la nave y el arranque de su cabecera triple, que fue sacada a la luz gracias a excavaciones arqueológicas en los años 80.
- Huella histórica: El subsuelo ha revelado pavimentos antiguos y enterramientos que ayudan a reconstruir la vida religiosa de la Salamanca medieval.
Blindaje para el monumento y su entorno
La declaración como BIC no solo busca proteger los restos físicos de la iglesia, sino también su entorno visual. El expediente delimita un área de protección específica en las parcelas circundantes. El objetivo es evitar cualquier alteración urbanística que pueda perjudicar la contemplación o la integridad del monumento.
Con este paso, Salamanca refuerza la conservación de su patrimonio, asegurando que los restos de San Polo sigan contando la historia de la repoblación de la ciudad a las futuras generaciones.
Fotos: Pablo de la Peña


























