Las protestas contra los ayatolás se extienden en Irán

El heredero al trono de Irán llama a la huelga general mientras el régimen endurece la represión y Trump amenaza al régimen islámico
Una protesta en Irán. (Redes sociales)

La tensión en Irán ha alcanzado un punto de no retorno. Tras dos semanas de protestas ininterrumpidas, el príncipe heredero en el exilio, Reza Pahlavi, ha lanzado un órdago al régimen de los ayatolás al convocar una huelga general nacional y anunciar que prepara su regreso al país. Lo que comenzó a finales de diciembre como un malestar económico en el Gran Bazar de Teherán se ha transformado en una enmienda a la totalidad contra la República Islámica, bajo la simbología de la antigua monarquía persa.

Pahlavi busca el colapso económico del régimen

Desde su exilio en Estados Unidos, Pahlavi ha instado a los sectores estratégicos —especialmente el petróleo, el gas y el transporte— a detener su actividad para asfixiar financieramente al aparato estatal. Su mensaje es claro: pasar de las marchas callejeras a la toma y defensa de los centros urbanos. «Nuestro objetivo es preparar la victoria de nuestra revolución nacional», afirmó el heredero, quien asegura que el fin del sistema actual está «cerca».

Para maximizar el impacto visual y político, Pahlavi ha pedido a los ciudadanos adelantar las protestas a las 18:00 horas y acudir con banderas y símbolos nacionales, desafiando un despliegue de seguridad que ya es crítico.

Apagón informativo y violencia en las calles

La respuesta de Teherán ha sido drástica. El país cumple más de 48 horas sin conexión a Internet, una medida que los cineastas disidentes Jafar Panahi y Mohammad Rasoulof denuncian como una estrategia para «ocultar la violencia» de las fuerzas de seguridad. Las cifras son alarmantes:

  • Víctimas: Al menos 51 muertos confirmados.
  • Detenciones: Más de 2.000 personas bajo custodia.
  • Justicia: La Fiscalía General ha calificado a los manifestantes de «criminales de guerra», prometiendo juicios sin clemencia.

El Ejército denuncia una «conspiración extranjera»

Por su parte, el estamento militar iraní cierra filas. El Ejército y la Guardia Revolucionaria han advertido que protegerán la estabilidad del país frente a lo que consideran un complot orquestado por Estados Unidos e Israel. El régimen utiliza la muerte de agentes de seguridad y ataques a mezquitas para justificar una «línea roja» que, según advierten, no permitirán cruzar.

Jamenei, entre la espada y la pared

El escenario internacional complica la supervivencia de los ayatolás. El líder supremo, Alí Jamenei, se enfrenta a un dilema geopolítico: si intensifica la masacre para sofocar las revueltas, se arriesga a una intervención militar de Donald Trump, quien ya ha advertido que no se quedará de brazos cruzados ante la violencia. Si cede, el movimiento popular podría terminar de desmoronar las estructuras de un régimen que hoy parece más frágil que nunca.

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