Repsol está lista para apostar fuerte por el mercado venezolano. Su consejero delegado, Josu Jon Imaz, ha confirmado que la compañía planea multiplicar por tres su producción en el país caribeño hasta alcanzar los 135.000 barriles diarios. Este ambicioso despliegue, que podría completarse en un plazo de dos a tres años, sitúa a la energética española en el centro de la nueva estrategia diseñada desde la Casa Blanca.
El «escudo» de Washington
El anuncio se produce tras una reunión clave en Washington entre Donald Trump y los principales líderes del sector energético. El presidente estadounidense ha prometido una movilización de capital privado sin precedentes: unos 100.000 millones de dólares destinados a revitalizar la maltrecha industria venezolana.
La propuesta de Trump no se limita a lo financiero. El mandatario ha garantizado que Washington proveerá «seguridad gubernamental» a las empresas, asegurando que, aunque el dinero será privado, la protección será estatal. «No necesitan nuestro dinero, pero sí nuestra protección», subrayó Trump, quien además dejó claro que su Administración actuará como «filtro» para decidir qué compañías podrán operar en suelo venezolano.
Geopolítica y cautela empresarial
En un movimiento pragmático, Trump ha invitado incluso a Rusia y China a comprar el crudo venezolano gestionado por EE. UU., argumentando que es preferible que Washington lidere la comercialización a que Moscú o Pekín tomen la iniciativa por su cuenta.
Sin embargo, el optimismo de la Casa Blanca choca con el escepticismo de los grandes gigantes petroleros estadounidenses. Muchos inversores aún desconfían debido a tres factores críticos:
- La inestabilidad política crónica en Venezuela.
- El trauma de las nacionalizaciones sufridas en 2007 bajo el mandato de Hugo Chávez.
- El bajo precio actual del barril, que dificulta la rentabilidad de las costosas operaciones necesarias en la Faja del Orinoco.
Un gigante dormido
Venezuela posee el 17% de las reservas mundiales de petróleo, pero gran parte es crudo extrapesado que requiere una tecnología de la que el país carece tras años de sanciones y desinversión. Actualmente, Chevron es la única estadounidense que mantiene el pulso en la región gracias a licencias especiales, aportando casi un tercio de la producción nacional.
Con este nuevo movimiento, Repsol y Washington intentan desbloquear el potencial del mayor depósito de crudo del planeta, en un tablero donde la seguridad energética y el control político vuelven a ir de la mano.

?? El Nuevo Escenario Petrolero en Venezuela
1. El plan de Repsol
- Objetivo: Multiplicar por tres su producción actual.
- Meta cuantitativa: Alcanzar los 135.000 barriles diarios.
- Plazo: Estimado en 2 o 3 años, siempre que se den las condiciones de seguridad y estabilidad necesarias.
2. La estrategia de Donald Trump
- Inversión privada: Anuncia un flujo de 100.000 millones de dólares provenientes de petroleras estadounidenses (dinero privado, no gubernamental).
- El «Escudo» de EE. UU.: Washington ofrece «seguridad gubernamental» y protección a las empresas que operen allí.
- Control de acceso: La Casa Blanca determinará qué compañías tienen permiso para entrar en el mercado venezolano.
- Geopolítica del crudo: Trump invita a China y Rusia a comprar el petróleo gestionado por EE. UU., argumentando que Washington debe controlar las ventas para evitar que Moscú o Pekín tomen el control primero.
3. Obstáculos y escepticismo de la industria
Pese al entusiasmo de la Casa Blanca, los gigantes del sector se muestran cautelosos por:
- Incertidumbre política: Dudas sobre el futuro y la estabilidad del país.
- Trauma histórico: El recuerdo de las nacionalizaciones de activos extranjeros (como las de Hugo Chávez en 2007).
- Factores de mercado: El bajo precio actual del barril de crudo resta atractivo a inversiones de alto riesgo.
4. El potencial energético de Venezuela
- Reservas: Posee las mayores reservas probadas del mundo (303.000 millones de barriles, el 17% global).
- Desafío técnico: Gran parte del crudo en la Faja del Orinoco es extrapesado, lo que exige tecnología punta y una inversión masiva para su extracción.
5. Contexto: sanciones y presencia actual
- Antecedentes: Sanciones impuestas en 2019 durante el primer mandato de Trump para presionar la salida de Maduro.
- El caso de Chevron: Es la única estadounidense operativa actualmente gracias a una licencia especial de la OFAC. Sus empresas mixtas con PDVSA generan el 27% de la producción nacional (242.000 barriles diarios).















