Fue el propio equipo de Gobierno quien desveló que un ciudadano había accedido indebidamente 16 veces a la Zona de Bajas Emisiones 1 (ZBE1) que coincide con la zona peatonal del centro durante el mes de noviembre, cuando ya se multaba a los ciudadanos que lo hicieran.
Se explicó sin demasiada claridad y eso generó una disparidad de interpretaciones en los medios, de forma que unas contradecía a otras y no quedaba demasiado claro el asunto.
Vox preguntó en el último pleno municipal del año 2025 por este episodio y la respuesta aclaró el caso y el porqué de la primera explicación tan nebulosa.
El concejal de Tráfico, Ángel Molina, afirmó que se le puso solo una multa en noviembre «por acceder a la zona peatonal».
Ignacio Rivas, el concejal de Vox que removió el caso, quiso reforzar la respuesta del equipo de Gobierno. «¿Dijo que accedió 16 veces y ha recibido una sola sanción?», se preguntó. «Supongo que ese criterio se usará a partir de ahora: una sanción por mes», le dijo traduciendo a norma lo que Molina acababa de verbalizar. «Cada día dice una cosa distinta», le reprochó. «Yo no querría ninguna, pero acepto que una al mes no está mal» por saltarse las restricciones todas las veces que uno quiera. «Gracias por aclararlo», sentenció.
El concejal Molina se explayó para envolver en erudición que de golpe había quedado invalidada la disposición sancionadora por entrar en la ZBE1 sin autorización y que por hacerlo solo te multarían una vez al mes, independientemente de cuántas veces hayas accedido (al menos, 16). «Hay dos ordenanzas jurídicas coincidentes», dijo Molina. «La de bajas emisiones y la de acceso a las zonas peatonales. Se aplica la de zonas peatonales».
Y se puso a relatar las bondades de la ZBE1 que es un brindis al sol. «Desde octubre (cuando en teoría se empezaba a multar a quienes accedieran a ella sin permiso) se ha reducido un 60% el número de vehículos no autorizados que accedieron a las zonas peatonales, una muestra del cumplimiento y eficacia de las medidas implementadas y el esfuerzo de control de acceso a las zonas peatonales». O sea, el porrón de cámaras de vigilancia y los millones invertidos en ellas para pasárselas por la implementación.
El concejal Molina aportó otro argumento que terminó de aclarar las cosas. «El sistema funciona como herramienta disuasoria y no como caja registradora», o sea, que ya sabes querido lector.
Y marcó distancias ideológicas sobre Vox, que aunque fue el único que removió el caso en el pleno, le resbalan bastante las zonas de bajas emisiones y peatonales o, para ser más precisos, que pongan las que quieran pero que no se multe a nadie. Total, que el concejal Molina, que acababa de escuchar al de Vox diciendo que una sanción al mes le parecen muchas, le dijo que «es usted quien demuestra más interés por las multas individuales que por el beneficio colectivo que supone el control del acceso a las zonas peatonales. Nuestra prioridad es la salud de los salmantinos, no su bolsillo», y tan ricamente.
















