La relación entre Washington y La Habana ha entrado en una fase de máxima hostilidad. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha instado al Gobierno cubano a alcanzar un acuerdo con su administración «antes de que sea demasiado tarde», bajo la amenaza directa de cortar cualquier flujo de recursos hacia la isla. «No habrá más petróleo ni dinero. CERO», sentenció el mandatario a través de su red social, Truth Social.
El fin del eje Caracas-La Habana
El argumento central de Trump se basa en la ruptura del histórico intercambio entre Cuba y Venezuela. Según el presidente estadounidense, Cuba ha sobrevivido durante años gracias al crudo venezolano a cambio de servicios de inteligencia y seguridad para el chavismo. Sin embargo, Trump dio por terminada esa etapa tras los recientes ataques estadounidenses en Venezuela destinados a capturar a Nicolás Maduro.
«Cuba ha vivido, durante muchos años, gracias a grandes cantidades de petróleo y dinero de Venezuela. Como contraprestación, Cuba proporcionó «servicios de seguridad» para los últimos dos dictadores venezolanos, ¡PERO NUNCA MÁS! La mayoría de esos cubanos MURIERON en los ataques estadounidenses de la pasada semana», ha escrito Trump.
En un tono desafiante, el mandatario de EEUU llegó a respaldar irónicamente la idea de que su secretario de Estado, Marco Rubio, asuma la presidencia de Cuba, compartiendo publicaciones que sugieren este cambio de mando en la isla.
La respuesta de La Habana: «Hasta la última gota de sangre»
La reacción del Ejecutivo cubano no se ha hecho esperar. El canciller Bruno Rodríguez desmintió que el país reciba compensaciones materiales por servicios de seguridad y reivindicó el derecho soberano de la isla a importar combustible de cualquier mercado.
Por su parte, el presidente Miguel Díaz-Canel elevó el tono patriótico al asegurar que el país está preparado para «defender la Patria hasta la última gota de sangre». Esta tensión se produce pocos días después de que Cuba confirmara la muerte de 32 de sus militares en territorio venezolano durante las recientes operaciones militares de Estados Unidos.
Un país al límite: apagones y asfixia económica
Este choque diplomático llega en el peor momento posible para la isla, que atraviesa una crisis estructural sin precedentes:
- Colapso energético: Cuba depende de la importación de unos 70.000 barriles de petróleo diarios para funcionar. Con el suministro de Venezuela en duda, los apagones diarios se han vuelto la norma.
- Recesión profunda: La economía se contrajo un 1,1% en 2024, acumulando una caída del 11% en los últimos cinco años.
- Éxodo migratorio: La escasez de alimentos y medicinas, sumada a la inflación, ha provocado la mayor ola migratoria en la historia reciente de Cuba.
La combinación de las sanciones de la era Trump, los efectos de la pandemia y una gestión interna fallida han dejado a la economía cubana en una situación de extrema vulnerabilidad ante las nuevas amenazas de Washington.















