Pese a que la persiana se levanta a las 10:00 para recibir a los más madrugadores, la cocina del bar ‘La Roda’ enciende sus fogones mucho antes. A las siete de la mañana, Blas ya pone a freír su primera tanda de jeta para que sus clientes no se queden sin su pincho favorito. Y es tal la devoción por este manjar charro que Blas confiesa que hay días en los que es difícil hacer tantos pinchos.
«Al día solemos sacar unos 50 kilos de jeta; sábados y domingos llegamos a los 100 y más, muchas veces», explica. Desde hace más de 30 años, Blas lleva sirviendo su ya mítico pincho, aunque confiesa que «al principio fue un poco lento», pero en los últimos 10 años «ha subido mucho». «Aparte de lo que vendemos en el bar, muchos clientes nos piden raciones por encargo; hay días que es imposible hacerlo tan seguido y se nos acaba», decía Blas. «A la gente lo que le gusta es llegar y que le ponga su café y su pincho de jeta». A quién no.

Esa gran demanda hace que los fogones del bar no tengan respiro y que tres grandes sartenes estén siempre preparadas para seguir sacando jeta para todos los que la desean. Cada sartén tarda alrededor de una hora en cocinarse, por lo que debe ir sacando una ración e inmediatamente poner otra al fuego. «Va saliendo todo el rato: es sacar una ración y se acaba al poco tiempo Nos la quitan de las manos», explicaba mientras cocinaba una nueva tanda del delicioso pincho salmantino.
«Tengo dos proveedores y hay veces que se nos acaba todo lo que vendemos; nos cuesta conseguir más». Incluso algunos clientes «llaman al teléfono preguntando si en 10 minutos hay jeta, que se pasan, porque en ocasiones no queda», exponía Blas. Pese a la gran cantidad de pinchos que venden, no son inmunes a la subida del precio del producto. «De enero del año pasado a este ha subido 2 euros el kilo de jeta», relata el hostelero.

Su secreto, según el maestro, es utilizar el morro, un buen adobo y freír en una sartén de hierro con manteca. «El adobo es lo más importante, es lo que le da ese sabor tan característico. Al final le puedes echar grasa, manteca o aceite de girasol, pero la clave está en el adobo: debe estar adobada un tiempo», revela Blas. La calidad del producto y, cómo no, una buena pizca de intención y cariño permiten disfrutar de este tradicional pincho no solo en la barra del bar, sino también en la comodidad del hogar.
















1 comentario en «El bar de barrio que compite por ofrecer la mejor jeta de Salamanca: «Nos la quitan de las manos»»
Esta espectacular