Para entender por qué la tensión entre EE. UU. y Europa ha escalado hasta el despliegue militar, es fundamental comprender qué hay en juego. Groenlandia ya no es solo un territorio helado, sino el nuevo tablero de ajedrez de la geopolítica mundial.
¿Por qué Groenlandia? Las 3 claves del conflicto
- Riquezas minerales estratégicas: El deshielo del Ártico está dejando al descubierto yacimientos masivos de tierras raras, uranio, oro y diamantes, además de grandes reservas de petróleo y gas. Estos materiales son indispensables para la tecnología moderna y la transición energética (baterías de coches eléctricos, chips, etc.), un sector que EE. UU. no quiere dejar en manos de China.
- Nuevas rutas comerciales: Con el retroceso del hielo, el Paso del Noroeste se está convirtiendo en una alternativa viable y mucho más corta a los canales de Panamá o Suez. Controlar Groenlandia significa tener una posición privilegiada sobre el tráfico marítimo global del futuro.
- Posición militar defensiva: Desde la Guerra Fría, la isla ha sido un punto de vigilancia crucial para la detección temprana de misiles. En el contexto actual, su cercanía al Polo Norte la convierte en la mejor plataforma para controlar las actividades militares de Rusia en el Ártico.
Lo que dicen los expertos
La mayoría de los analistas coinciden en que la intención de Donald Trump no es solo inmobiliaria, sino un intento de frenar la influencia de China y Rusia en el Polo Norte. Para la Unión Europea, permitir que un aliado (aunque sea EE. UU.) cuestione la soberanía de un país miembro como Dinamarca sentaría un precedente peligroso para la integridad de las fronteras europeas.















