España necesita 50.000 camas para atender la dependencia severa

Una mujer en una residencia de ancianos.

España se enfrenta a una crisis de cuidados. Según el último informe de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, el país necesita urgentemente más de 50.000 plazas residenciales solo para cubrir la demanda actual de personas con dependencia severa (Grado II) y grandes dependientes (Grado III).

Si el objetivo fuera alcanzar la ratio recomendada por los expertos (cinco plazas por cada 100 mayores de 65 años), el déficit se dispararía hasta las 100.000 plazas.

El crecimiento de las plazas no sigue el ritmo del envejecimiento

Aunque el número de plazas ha crecido un 4,3% en el último año hasta alcanzar las 412.109, los datos muestran una realidad preocupante:

  • Desfase demográfico: En los últimos cuatro años se han creado unas 23.000 plazas, pero la población mayor de 65 años ha crecido en más de 800.000 personas.
  • Ocupación al alza: Actualmente, 340.000 personas viven en residencias, lo que supone una ocupación del 82,4%.
  • Listas de espera: Según datos del IMSERSO, hay casi 49.000 personas con grados II y III esperando atención, a las que se suman 57.000 pendientes de valoración.

La cara invisible de la dependencia: el papel de las familias

La Asociación denuncia que, ante la falta de plazas y la insuficiencia de la ayuda a domicilio, los cuidados están recayendo directamente en las familias. Esta situación tiene un marcado sesgo de género, ya que son las mujeres quienes, de manera abrumadora, asumen estas tareas en perjuicio de su vida personal y laboral.

Hacia un nuevo modelo: ¿casa o residencia?

El informe también pone el foco en la necesidad de cambiar el sistema actual:

  1. Desinstitucionalización: El objetivo es que los mayores puedan permanecer en sus hogares el mayor tiempo posible, pero esto requiere una ayuda a domicilio mucho más potente y especializada de la que existe hoy.
  2. Humanización: Para quienes no pueden quedarse en casa, se reclama un nuevo modelo residencial menos rígido y más centrado en la persona.

La Asociación ha exigido al Ministerio de Derechos Sociales y a las comunidades autónomas datos concretos sobre los tiempos de espera actuales, que consideran inasumibles para una sociedad que envejece a pasos agigantados.

El desequilibrio en cifras (2021-2025)

IndicadorCrecimiento / Cifra actualObservación
Nuevas plazas residenciales+23.075 plazasCrecimiento insuficiente para la demanda.
Aumento población +65 años+800.000 personasEl ritmo de envejecimiento es muy superior al de creación de plazas.
Déficit actual de plazas50.000 plazasNecesarias solo para cubrir la lista de espera de dependencia severa.
Déficit para ratio óptima100.000 plazasNecesarias para alcanzar el estándar de 5 plazas por cada 100 mayores.

Radiografía de la lista de espera

La situación de las personas que ya tienen reconocido su derecho pero no reciben el servicio se divide así:

  • Grado III (Gran dependencia): 15.686 personas esperando.
  • Grado II (Dependencia severa): 32.842 personas esperando.
  • Pendientes de valorar: 57.091 personas (que previsiblemente entrarán en los grados anteriores).

Esta brecha confirma que el sistema actual se encuentra bajo una presión asistencial máxima, donde la oferta de plazas públicas o concertadas no logra absorber el flujo de nuevos dependientes que genera la pirámide poblacional actual.

Por regiones

Aunque el informe de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales no detalla cada provincia en su avance de 2025, sí subraya las grandes desigualdades territoriales que fracturan el sistema español.

1. El «Escudo» del Norte y Castilla

Tradicionalmente, comunidades como Castilla y León y Castilla-La Mancha presentan mejores ratios de plazas por habitante mayor de 65 años. Esto se debe a dos factores: una población más envejecida que ha obligado a actuar antes y una mayor red de residencias en zonas rurales. Castilla y León, de hecho, suele ser la referencia en gestión de la dependencia, con listas de espera mucho más reducidas que la media nacional.

2. El colapso en las zonas urbanas y el Mediterráneo

En el lado opuesto se encuentran Cataluña, la Comunidad de Madrid y la Comunidad Valenciana. En estas regiones, el crecimiento poblacional y la concentración urbana han desbordado la oferta de plazas.

  • Madrid y Barcelona: Tienen las listas de espera más abultadas en términos absolutos.
  • Canarias y Andalucía: Históricamente han arrastrado un déficit de plazas públicas, lo que obliga a las familias a recurrir a prestaciones económicas (pagos mensuales) para costear centros privados, que no siempre cubren el coste total.

3. La trampa de la «Prestación Vinculada»

Como no hay camas físicas disponibles, muchas comunidades optan por dar dinero al dependiente (prestación vinculada al servicio) para que busque plaza en el sector privado. El problema es que, en ciudades como Madrid o Barcelona, el precio de una residencia privada supera con creces la ayuda pública, generando una brecha de desigualdad económica: solo quien tiene ahorros o una buena pensión accede a una plaza rápida.


Resumen de la situación por tipos de CCAA

Perfil de ComunidadSituación de las plazasTiempo de espera medio
Interior / Rural (Ej. Castilla y León)Ratios más altos de plazas por cada 100 mayores.Más ágil, menores listas de espera.
Grandes Metrópolis (Madrid/Barcelona)Déficit crítico de plazas públicas y precios privados altos.Muy elevado; alta dependencia de ayudas económicas.
Turísticas / Costa (Canarias/Baleares)Infraestructura de servicios sociales en desarrollo.Alto; el sistema está muy tensionado por la población flotante.

La Asociación ha pedido a las consejerías de cada comunidad que publiquen de forma transparente el tiempo medio de espera, ya que en algunas regiones una persona puede fallecer antes de que se le asigne la plaza de residencia que tiene reconocida por ley.

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