En un encuentro marcado por el simbolismo y las contradicciones políticas, el presidente Donald Trump recibió este jueves en la Casa Blanca a la líder opositora venezolana y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, que accedió y salió por la puerta de servicio. La reunión, un almuerzo privado de dos horas, dejó una imagen de alto impacto: Machado entregó su medalla del Nobel al mandatario estadounidense, un gesto que Trump calificó en sus redes sociales como un «honor» y una muestra de «respeto mutuo».
A pesar de la cordialidad del encuentro y de que Machado aseguró a su salida que cuenta con Trump para «la libertad de Venezuela», el trasfondo político en Washington cuenta una historia distinta.
El equilibrio de la Casa Blanca: Entre el elogio y el escepticismo
Aunque Trump describió a Machado como una «mujer maravillosa», la postura oficial de su administración sigue siendo pragmática y distante respecto a las aspiraciones de la oposición:
- Reconocimiento limitado: La portavoz Karoline Leavitt reiteró que, aunque consideran a Machado una voz «valiente», el gobierno mantiene que no posee el apoyo interno suficiente para liderar una transición.
- Prioridad a la estabilidad: Washington ha validado la gestión de Delcy Rodríguez como presidenta encargada, subrayando que el chavismo gobernante está cumpliendo con todas las exigencias de EEUU.
- Sin prisa por las urnas: Trump ha descartado un calendario electoral cercano, priorizando la «estabilización» y el control de los recursos antes que una nueva cita con las urnas.
Petróleo y Realpolitik: El giro de Trump
La reunión con Machado ocurre apenas 24 horas después de una «productiva» llamada telefónica entre Trump y Delcy Rodríguez. En dicha conversación, se sentaron las bases de una asociación estratégica centrada en la explotación de petróleo y minerales, un giro que deja fuera de la ecuación inmediata al bloque opositor liderado por Machado y Edmundo González.
Mientras Machado busca apoyos en el Congreso tras meses en la clandestinidad y un exilio facilitado por Washington, la realidad en Caracas parece consolidarse bajo la tutela directa de la Casa Blanca.
La respuesta de Caracas
Por su parte, Delcy Rodríguez ha marcado distancias con el estilo diplomático de Machado. Durante su rendición de cuentas ante el Parlamento, lanzó una pulla indirecta a la opositora al afirmar que, si alguna vez viaja a Washington, lo hará «de pie y con la bandera tricolor», en contraste con lo que el oficialismo percibe como una postura de subordinación por parte de la oposición.
















