El cantante Julio Iglesias ha reaccionado con dureza ante las acusaciones de presunta agresión sexual y explotación laboral vertidas por dos exempleadas domésticas. A través de un comunicado en su cuenta de Instagram, el artista ha negado categóricamente los hechos, asegurando sentir un «profundo pesar» por lo que califica como un agravio a su dignidad.
«Nunca había sentido tanta maldad», confesó el intérprete, quien sostiene que jamás ha faltado al respeto a ninguna mujer. Es la primera respuesta directa de Iglesias desde que el pasado martes estallara el escándalo tras una investigación periodística conjunta de elDiario.es y Univision.
Una investigación de alta gravedad en la Audiencia Nacional
Pese a los desmentidos del cantante, la maquinaria judicial ya está en marcha. La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha abierto diligencias de investigación penal para esclarecer unos hechos que, por su naturaleza, han sido declarados bajo reserva:
- Los delitos: La denuncia no solo apunta a agresiones sexuales y acoso, sino que incluye presuntos delitos de trata de seres humanos con fines de servidumbre y lesiones.
- El escenario: Los abusos habrían ocurrido en 2021 en las residencias del artista en Bahamas y República Dominicana. La justicia española ha asumido el caso debido a la nacionalidad del cantante.
- El testimonio: Las víctimas describen un ambiente de «intimidación» y vejaciones constantes, señalando además la existencia de una presunta estructura criminal que facilitaba estos abusos.
Fichaje estrella para la defensa
Julio Iglesias no ha escatimado en recursos para proteger su reputación. El artista ha contratado a José Antonio Choclán, uno de los abogados penalistas más mediáticos y solicitados de España. Choclán es conocido por haber defendido a figuras de la talla de Cristiano Ronaldo, Corinna Larsen o Víctor de Aldama.
Desde el entorno del cantante, en declaraciones a la revista ¡Hola!, se muestran confiados y aseguran que «todo se va a aclarar». Mientras tanto, Iglesias se apoya en los mensajes de «cariño y lealtad» de sus seguidores, mientras se prepara para la que podría ser la batalla legal más amarga de su carrera.















