En los últimos tiempos se han barajado diversas hipótesis sobre la causa real del fallecimiento de Miguel de Unamuno el 31 de diciembre de 1936, en su casa de la calle Bordadores, mientras atendía la visita de Bartolomé Aragón, profesor de la Escuela de Comercio de Salamanca y dirigente falangista onubense.
Se ha mencionado la presencia en la escena del crimen de un hombre más (un policía que tal vez fuera agente del SIM) e incluso de una mujer argentina, Delfina, antigua enamorada de don Miguel, además de su hija María, que en el momento del fallecimiento se encontraba en casa de la vecina, y la criada Aurelia. Se ha especulado con que don Miguel podría haber sido envenenado, acogotado, asfixiado o inyectado con oxígeno en la aorta.
Algunos investigadores del caso esgrimen el acta de defunción del Registro Civil, en la que se menciona la «hemorragia bulbar; causa fundamental arterioesclerosis e hipertensión arterial» como causa de la muerte, según estableció el médico de cabecera del matrimonio Unamuno Lizárraga, el doctor Adolfo Núñez, mientras otros investigadores ponen en duda la versión oficial con un despliegue de cartas, informes, sospechas y cábalas.
El asunto ha concitado la atención de un nutrido grupo de profesores de Derecho Penal, Psicología, Criminalística, Literatura, Filología, Farmacología, Antropología Forense, Economía Aplicada y Medicina Legal de las universidades de Salamanca y del País Vasco, que se disponen a investigar la muerte de Unamuno desde nuevos puntos de vista.
Parece, por tanto, el momento más adecuado para señalar la existencia de un documento poco conocido: el informe de un agente del NKVD donde se menciona la muerte de Unamuno. El original se puede consultar digitalizado en el portal de la Biblioteca Presidencial de la Federación Rusa como «Secret agent information summary of the 7th Department of the Main Directorate of State Security of the Soviet People’s Commissariat of Internal Affairs regarding the remarks of rebel General Headquarter in Salamanca. After 2 January 1937». Signatura PTBA. 33987. Algunas partes están censuradas.
Este informe fue recogido por Alistair McDowell en su magna obra Sun and shadow in Stalin’s arena: Soviet secret services in the Spanish Civil War, London, 2018, p. 120-123, estableciendo con precisión la autoría de Kim Philby, el conocido agente soviético que dio sus primeros pasos como espía en Salamanca, tal como relata Enrique Bocanegra en su estupenda investigación Un espía en la trinchera: Kim Philby en la Guerra Civil española, Barcelona, 2017.
Las andanzas de Philby en Salamanca son poco conocidas. Se sabe que hablaba un español breve pero correcto, que llegó a Salamanca provisto de una carta de recomendación del Duque de Alba y que recibió el visto bueno de Pablo Merry del Val y del capitán Aguilera. Por aquel entonces todavía no estaba acreditado como corresponsal de The Times, sino que enviaba sus crónicas a la agencia United England & Wales Press. Su misión clandestina era recopilar información sobre la participación alemana e italiana en favor de los sublevados.
El 31 de diciembre de 1936 Philby llevaba apenas un mes en Salamanca, alojado en el palacio de Maldonado de la plaza de San Benito, junto a otros individuos de la Delegación de Prensa y Propaganda. Transcribimos a continuación parcialmente el mencionado documento, traducido al español.
Durante el almuerzo con los señores Merry del Val y Aguilera se trataron asuntos relacionados con la situación de las fuerzas rebeldes mandadas por Franco y las fuerzas políticas que les apoyan. Estos señores son de la nobleza monárquica pero agradecen que Falange Española haya incorporado miles de hombres a sus milicias para hacer el trabajo sucio. Les preocupa que los dirigentes fascistas conspiren para dar un golpe de mano para desbancar al Generalísimo. Se sienten más cómodos con los tradicionalistas pero desprecian al aspirante al trono de esa milicia. Son sobre todo antimarxistas y reaccionarios. Informan de que Alemania ha instalado en Salamanca una poderosa emisora de radio al servicio del Cuartel General, servida por soldados de la Legión Condor. Alemania va a aportar a los rebeldes una fuerza aérea pequeña pero muy potente. Se pueden ver por Salamanca numerosos elementos militares alemanes, italianos y moros. (…)
Tras el almuerzo el señor Aguilera me llevó a visitar al profesor Unamuno para hacerle una entrevista. Cuando llegamos el profesor acababa de almorzar y nos pidió que le esperásemos en el recibidor. Poco después llegó una señora que entró directamente en el comedor. Al cabo de unos minutos la criada nos llevó a presencia del profesor y la señora estaba sentada en un rincón, por lo que el profesor Unamuno pidió hacer la entrevista en francés. Minutos después entró la criada al salón para comunicar la llegada de otro profesor de la Universidad y el policía de vigilancia. El profesor nos dijo que nos ocultáramos en una habitación y salió del salón para atender a los recién llegados. Cuando salió vimos que la señora se dirigía a la mesa para echar algo en la taza del profesor Unamuno. Aguilera salió de la habitación para detener a la señora, que se asustó y derramó la cafetera. Con el ruido entró la criada, recogió el juego de café y salió de nuevo, lo cual aprovechó la señora para salir con ella. Regresamos a la habitación y poco después regresó la criada con otra bandeja de café. Entonces entraron el profesor joven y el profesor Unamuno, que se sentaron a tomar café mientras discutían con vehemencia. Entonces entró de nuevo en el salón la señora de antes, que se dirigió hacia Unamuno con un cuchillo en la mano. Aguilera y yo salimos del despacho para detenerla y entonces el profesor joven y el profesor Unamuno dejaron de discutir y nos miraron fijamente. El profesor Unamuno estaba rojo como una remolacha y se derrumbó en la silla. Aguilera y yo atrapamos a la señora y nos dirigimos a la puerta de la vivienda, mientras el profesor joven muy alterado daba grandes voces. Antes de salir vimos que se abría la puerta de la vivienda contigua y nos ocultamos en un recodo. Cuando entraron los vecinos salimos nosotros tres rápidamente, alcanzamos la calle que estaba vacía y nos dirigimos a la Plaza Mayor. (…)
Hasta aquí lo esencial del informe PTBA. 33987 elaborado por un agente secreto del NKVD, probablemente Kim Philby, sobre la muerte de Miguel de Unamuno. Esperemos que con esta aportación queden las cosas claras.
Por. Severino Delgado.
*** Informe y signatura en cirílico.
















1 comentario en «La verdad sobre el caso Unamuno»
Mister ****** severo, alucinando…