La investigación sobre el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) ya tiene una línea principal. El informe preliminar de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) apunta a que la vía ya presentaba una rotura antes de que el tren Iryo llegara a ese punto, lo que habría desencadenado el descarrilamiento de los últimos vagones del convoy, que quedaron atravesados sobre la vía contigua, por la que pasó nueve segundos después un Alvia procedente de Madrid.
Las «huellas» del accidente
La clave del hallazgo reside en las ruedas. Los peritos han detectado muescas y marcas de impactos no solo en el tren accidentado, sino en tres convoyes que pasaron por el mismo lugar poco antes: dos de la compañía Iryo y uno de Renfe. Estas marcas son compatibles con un «escalón» en el carril, provocado por una fractura que hacía que la vía cediera levemente bajo el peso de los trenes.

Según el informe, el fallo fue progresivo:
- Vagones 2 al 5: Presentan muescas por el golpe constante contra el carril fracturado.
- Vagón 6: Fue el primero en descarrilar al encontrar una «falta completa de continuidad» en la rodadura; es decir, la vía terminó de colapsar o volcarse a su paso.
- Vagones finales: El arrastre posterior borró las huellas técnicas, aunque se sospecha que ni siquiera llegaron a tocar la cabeza del carril roto.
Óscar Puente defiende el mantenimiento y apunta a la «mala fortuna»
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha comparecido para analizar estos datos, subrayando que la rotura debió ser tan mínima que no llegó a interrumpir la corriente eléctrica, lo que habría activado automáticamente las alarmas del sistema.
Pese a que las gráficas de los trenes previos mostraban que «algo estaba evolucionando» en ese punto, el ministro asegura que los controles habituales no detectaron nada que exigiera una intervención urgente. «El mantenimiento no está en el origen del accidente», ha afirmado Puente, quien atribuye lo ocurrido a la «mala fortuna» o, posiblemente, a un defecto de fabricación del material, una de las hipótesis que ahora se estudiarán en el laboratorio.
Próximos pasos e infraestructura
La investigación entra ahora en una fase técnica profunda:
- Análisis metalográfico: Se enviarán muestras del carril a un laboratorio para determinar por qué se rompió el acero.
- Revisión de protocolos: El ministro ha sugerido que, si se confirma esta causa, habrá que evaluar si son necesarios nuevos tipos de controles que detecten estas micro-fracturas.
Puente también ha querido blindar la reputación de la infraestructura, recordando que el tramo contó con una inversión de 780 millones de euros y fue ejecutado por las principales constructoras del país. Ante las preguntas sobre su responsabilidad política, el ministro se ha mostrado tajante: descarta dimitir al considerar que el suceso no merma su capacidad de gestión y que la rapidez con la que se están obteniendo respuestas demuestra un compromiso inédito con la transparencia.















