El viernes, 24 de enero de 2025, por la tarde, apareció sin vida en una finca de Sanjuanejo, una pedanía de Ciudad Rodrigo, el cuerpo del joven Álvaro P.O., de 20 años, y vecino de Miróbriga. Lo que parecía un accidente pronto derivó en una investigación por asesinato que se ha estancado ante la ausencia evidencias para detener al o a los implicados. Ha pasado un año y desde entonces y ni la familia ni los vecinos del pueblo han podido cerrar la herida.
La Guardia Civil reconoce que no hay avances por el momento, que la investigación sigue abierta y que el caso lo lleva desde el inicio la Policía Judicial La UCO no está implicada, solo prestó servicios puntuales tras conocerse el presunto crimen, pero las circunstancias en que se produjo hacen muy difícil reunir las evidencias que permitan esclarecer los hechos.

Básicamente se conocen, porque la autopsia desveló que lo que se quiso hacer pasar por un accidente, reúne todos los requisitos para ser tratado como lo que es, un crimen.
El cuerpo sin vida del joven de unos 20 años apareció el viernes 24 de enero de 2025 por la tarde en una finca ubicada en Sanjuanejo, pedanía que pertenece al término municipal de la comarca de Ciudad Rodrigo.
El hallazgo se produjo en un paraje conocido como Cantarranas en torno a las 18.00 horas, cuando una llamada alertó al Centro de Emergencias 1-1-2 de Castilla y León de la aparición del cuerpo del joven, al que familiares y amigos buscaban desde el día anterior.
Hasta el lugar se desplazó personal médico de Emergencias Sanitarias – Sacyl, que certificó la muerte del varón, y agentes de la Guardia Civil, cuyas primeras pesquisas apuntaban hacia un accidente como motivo del suceso.
La Subdelegación del Gobierno en Salamanca informó de que “no se descartaba ninguna posibilidad” sobre la causa de la muerte de Álvaro P.O., que un año después mantiene en vilo a los mirobrigenses, que en su fuero interno sospechan de quién o quiénes han podido ser.
Su cadáver apareció bajo una paca de paja en una finca de la zona conocida como Cantarranas, a un kilómetro de Sanjuanejo, una pedanía de Ciudad Rodrigo, ubicada a cinco kilómetros del casco urbano de Miróbriga.
El joven se fue a la finca el jueves, 23 de enero de 2025, a mediodía y al ver que no regresaba su familia comenzó a buscarlo hasta que lo localizaron el viernes, 24 de enero, por la tarde gracias a la ayuda del GPS del móvil.

Su cadáver apareció bajo una paca de paja, lo que dio pie a pensar que la muerte fue accidental, porque las pacas estaban apiladas de forma inestable, pero la escena ocultaba algo mucho peor. No se tardó en descubrir que presentaba varios cortes en el cuello y un fuerte golpe en la cabeza, propinado por un objeto contundente, no por aplastamiento.
Como ya informó La Crónica de Salamanca, la lona que cubría las pacas de paja estaba a medio quitar y su coche estaba estacionado a unos metros de la pila de paja, con el maletero abierto. Esas cubiertas son muy utilizadas por los jóvenes para acondicionar los locales de las peñas en los carnavales.
Había indicios evidentes de violencia y se empezó a buscar a los sospechosos. La Guardia Civil entrevistó a sus familiares y allegados, así como a otros susceptibles de haber tenido algo que ver con el crimen. Todos ellos pasaron por el cuartel pero, de momento, ninguno en calidad de detenido.
Los que lo hicieron se tomaron muchas molestias para tratar de ocultar el crimen y no se lo van a poner fácil a los agentes, aprovechando la falta de testigos.
Entre otras cosas, los guardias recurrieron a la colaboración ciudadana para solicitar a comercios, hosteleros y vecinos que tuvieran cámaras de seguridad que les cedieran las imágenes para visualizar las grabaciones con el fin de contrastar versiones y coartadas para desenmascarar al autor o autores de los hechos, a los sospechosos principales.















