Desde un sindicato de clase como Comisiones Obreras, siempre nos identificamos en nuestro compromiso con el internacionalismo y con una concepción de las relaciones internacionales basada en los derechos sociales, la paz y la democracia. Y en este contexto de política internacional reciente, nos reafirmamos en la necesidad de avanzar hacia una mayor autonomía estratégica en clave europea, basada en mecanismos comunes de estabilización y protección del empleo, preferencia europea en la inversión pública y una política industrial sólida.
La instrumentalización del comercio, la escalada arancelaria y las amenazas comerciales, destruyen puestos de trabajo y trasladan los costes de los conflictos geopolíticos a la clase obrera. Por ello, resulta esencial que cualquier repuesta europea vaya acompañada de medidas firmes de protección social, industrial y laboral. La decisión del parlamento europeo de congelar la ratificación del acuerdo comercial entre EEUU y la UE constituye una señal política relevante, ante las amenazas de hielo, ice, congelación de acuerdos. No es posible seguir actuando con normalidad en las relaciones comerciales mientras se mantienen modelos de presión o intimidación que cuestionan el respeto a las reglas comunes y a la soberanía democrática.
Desde Comisiones Obreras mostramos preocupación ante la creciente presión económica y política ejercida por el gobierno Trump sobre Dinamarca y Groenlandia. El derecho de los pueblos a decidir su propio futuro, la seguridad colectiva y la integridad territorial no pueden ser objeto de negociación ni de coerción bajo amenaza. El uso de la política comercial como instrumento de presión vulnera los principios básicos del orden internacional. Nos posicionamos en contra de la brutalidad frente a las normas.
Brutalidad que también se ejerce por parte de la administración Trump en territorio estadounidense con las “actuaciones” del “ice” (servicio de control de inmigración y aduanas), que recientemente se cobró la vida de la poeta Rene Nicole Good, frente a esta barbarie el movimiento sindical de EEUU está dando una lección de unidad frente al racismo institucional y al autoritarismo. Un buen ejemplo de ello ha sido el reciente éxito de la huelga llevada a cabo el viernes 23 de enero que congeló Minnesota.
Lo que está ocurriendo en Minneapolis es el despertar de un sindicalismo sociopolítico que entiende que los derechos de las personas migrantes son los derechos de la clase obrera. El sindicato debe ser un escudo para toda la comunidad. Las redes de ayuda mutua y la creación de fondos de defensa legal para las personas trabajadoras detenidas, demuestran que la solidaridad de la clase obrera no entiende de estatus migratorios y no tiene fronteras. Frente a la represión de hielo, ice, congelación de la actividad en las Twin Cities de Minnesota.
Por. José Antonio Gallego.

















