El Museo de Historia de la Automoción de Salamanca (MHAS) dedica su pieza del mes de febrero a un prototipo o ‘concept car’ que encarna, como pocos, la investigación avanzada, la experimentación tecnológica y la colaboración internacional aplicada al diseño automovilístico. Se trata del prototipo desarrollado por el CRF (Centro Ricerche Fiat) y presentado en el Salón del Automóvil de Barcelona de 2005, una auténtica declaración de intenciones sobre el automóvil del siglo XXI.
Desde finales de la década de 1970, el CRF se consolidó como un laboratorio de ideas destinado a explorar las tecnologías más vanguardistas del sector. Este prototipo, concebido como un escaparate de innovación, no respondía a una marca concreta del grupo Fiat, ya que muchas de sus soluciones estaban pensadas para ser compartidas entre distintas firmas. Su diseño, elegante y decidido, evocaba la tradición del gran turismo italiano, reinterpretada desde una óptica contemporánea y sin concesiones nostálgicas innecesarias.
El desarrollo final del vehículo se llevó a cabo en colaboración con la empresa catalana Mazel Ingenieros S.A, un nombre clave del diseño automovilístico nacional. Mazel culminó la construcción del prototipo en apenas 40 días en sus instalaciones de Barcelona, demostrando una capacidad técnica, organizativa y creativa excepcional. Esta colaboración situaba a Mazel como un ejemplo destacado de la aportación española a los grandes proyectos internacionales de diseño y desarrollo experimental, y reforzaba su papel como referente de la ingeniería aplicada al automóvil.
Entre las innovaciones más relevantes del prototipo destaca la recuperación del chasis independiente, una solución especialmente adecuada para producciones de corta serie por su menor coste frente a la carrocería monocasco. El CRF llevaba años trabajando en la plataforma Sportiva Evoluta, una estructura modular, rígida y ligera, realizada con materiales avanzados, como plástico reforzado con fibra de carbono, titanio y aluminio. Sobre esta base se montaban la mecánica y el habitáculo, fijado mediante soportes elásticos que permitían regular su rigidez.
Características del vehículo
El vehículo incorporaba, además, soluciones pioneras como iluminación exterior mediante leds; puertas de apertura en ala; retrovisión por cámaras; y un cuadro de mandos transparente. Especialmente innovador era el sistema occhiocentro, destinado a centrar automáticamente al conductor mediante el ajuste del asiento, el volante y los pedales, optimizando la ergonomía y la visibilidad. A ello se sumaban la dirección steer-by-wire y unas suspensiones activas configurables según las preferencias del conductor.
Pensado para equipar un motor V8 de 4,2 litros y 440 CV fabricado por Maserati, este ‘concept car’ fue obra de los diseñadores Enrico Pisano y Pietro Camardella; este último procedente de Pininfarina, y vinculados también al prototipo Lancia Dialogos. Su materialización por parte de Mazel, que ya había construido el Gran Turismo Stilnovo en 2003, refuerza la relevancia de esta empresa en la historia reciente del diseño automovilístico.















