El sindicato CCOO ha denunciado en un comunicado que las agresiones registradas al personal penitenciario se incrementaron en 2025 un 4,33% (529 en total) respecto al año anterior. Estos datos evidencian que «las agresiones continúan descontroladas en Instituciones Penitenciarias», y que «la causa es no tener implantada una verdadera política de prevención y seguir con un
protocolo, el Peafa, que no evalúa, no protege y, además, nos deja fuera de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.
Según las estadísticas facilitadas por la propia Administración, 11 de estas agresiones se produjeron en el Centro Penitenciario de Topas, lo que «refleja el deterioro laboral que viene sufriendo el personal del centro como consecuencia de la reducción de plantilla, el incremento de la población reclusa, la crisis de la sanidad penitenciaria y la falta de medidas preventivas eficaces».
La sección sindical de FSC-CCOO en Instituciones Penitenciarias denuncia que estos actos violentos se pueden evitar o reducir mediante unas medidas de prevención de riesgos laborales de las que el personal penitenciario «está privado».
El comunicado explica que «la indefensión de estas personas trabajadoras frente a las agresiones es total, no solamente en lo preventivo, sino también en lo regimental. En su afán de maquillar los datos, Instituciones Penitenciarias relativiza e infravalora su número y gravedad, y transmite al exterior una imagen totalmente edulcorada para justificar una gestión que supone un maltrato a la salud del personal de prisiones».
CCOO ha propuesto medidas para el abordaje de este problema que garantice la integridad y el derecho a la salud de todo el personal de prisiones, basadas en la prevención, la protección y el apoyo a las víctimas de la violencia en el trabajo.
El sindicato denuncia asimismo las agresiones que «no aparecen en las estadísticas» y,principalmente, las relativas a violencia sexual contra las trabajadoras penitenciarias, «ya que se está produciendo un incremento notable y la Administración Penitenciaria se quita de en medio, ignorando la situación en unas ocasiones y, en otras, solamente comunicando al juzgado los hechos, ya que no hay ningún protocolo».
Esta situación no es ajena al Centro Penitenciario de Topas, donde en los últimos años según el sindicato se ha producido un aumento constante de la población reclusa sin que se haya llevado a cabo una adaptación proporcional de la plantilla ni de los medios materiales. «La sobre ocupación de módulos, la elevada conflictividad y la presión diaria sobre el personal generan un
clima de tensión permanente que incrementa de forma directa el riesgo de incidentes graves y agresiones a los trabajadores que a día de hoy siguen sin ser considerados agentes de la autoridad en el ejercicio de nuestras funciones» explicaba el comunicado.













