Opinión

Conquista a tu profe de yoga así

Marta Corrionero, maestra de la escuela de yoga Ganesha Salamanca.

Te cuento cómo conquistar el corazón de tu profe de yoga. Se va a poner muy alegre. Porque entre postura y postura suceden muchas cosas que no siempre se ven, pero que sí se sienten.

Esta columna está dedicada a todas las profes de yoga… y también a quienes practican, porque sin ese encuentro nada tendría sentido.

  • Motiva -y mucho- cuando alguien viene igual, aunque haya tenido un día difícil. Elegir la esterilla en medio del caos cotidiano. Uffff… eso, para una profe, vale oro.
  • Motiva cuando alguien recomienda la escuela a otra persona. Ese gesto es como un mini abrazo inesperado que llega sin avisar.
  • Motiva profundamente cuando alguien nos cuenta que algo de la clase le sirvió en su vida real. En ese yoga cotidiano del que hablamos tanto en Yoga Ganesha. Cuando eso ocurre, sentimos que la misión del día está cumplida.
  • Motiva escuchar: “Hoy no tenía ganas, pero vine igual”. No sabéis cuánto nos inspiran esas ganas de estar, incluso cuando no apetece.
  • Motiva -y emociona más de lo que parece- ver a alguien respetar su cuerpo, su ritmo, sus pausas. Ahí el yoga está sucediendo de verdad.
  • Motiva cuando alguien se anima a probar esa postura que antes daba miedo. Porque la valentía también se practica, y se aprende poco a poco.
  • Motiva cuando alguien dice simplemente: “Volví”. Todos atravesamos baches. Volver siempre es un acto de sensibilidad y coraje.
  • Motiva cuando la práctica empieza a acompañarte fuera de la esterilla: una respiración antes de explotar, una decisión más consciente, un hábito que se transforma. Esas pequeñas señales nos alegran el corazón.
  • Motiva una risa en plena postura complicada. Esa risa da presencia a toda la shala… y afloja incluso a la profe.
  • Motiva que un alumno nuevo se despida diciendo: “Me he sentido genial aquí”. Esa frase se queda flotando todo el día.
  • Motiva ver ese rinconcito de yoga preparado para la práctica Online. Ese pequeño altar improvisado nos llena de ternura.
  • Motiva cuando alguien pregunta, se interesa, quiere seguir creciendo en su práctica. Ese interés genuino nos empuja a enseñar mejor.
  • Motiva ver que dos alumnas se hacen amigas. En clase, en los Retiros, en las Formaciones, en los talleres. Ahí sentimos que algo verdadero se ha creado.
  • Y motiva -muchísimo- cuando alguien se queda en silencio sobre su esterilla al terminar la práctica y no quiere levantarse. Entonces pensamos: algo bonito pasó aquí.
  • Colocar el material que has utilizado pone a los profes a tope de contentos.

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