Tremendo susto el que se llevaron los viandantes que caminaba por la calle Palominos sobre las 21.00 horas.
Justo en ese momento, se desprendió del balcón del número 25 una gran parte del suelo, cayendo a la acera restos de cascotes, ladrillo y hormigón.
Los testigos cuentan que «por cinco segundos no estábamos debajo y nos hubiera caído encima».
Es posible que este derrumbe tenga que ver con las intensas lluvias que sufrimos desde hace varias semanas con pequeños intervalos de tregua.
Además, la borrasca Leonardo está dejando fuertes precipitaciones en Salamanca. El Tormes baja con un gran caudal, el arroyo del Zurguén está desbordado, como también varias carreteras de la provincia anegadas.
















