El paisaje castellano, tantas veces plasmado y evocado en lienzos y fotografías, se eleva a una nueva dimensión a través del objetivo del fotógrafo zamorano, afincado en Salamanca, David Arranz. Tras más de una década investigando en torno al lenguaje de la imagen captada con dron, su trabajo llega al público ahora con forma de exposición con ‘Geometría secreta. Paisajes de Castilla y León a vista de dron’, que tras su paso por el Museo de Salamanca recala a partir de hoy viernes y hasta el próximo 5 de abril en el pasillo interactivo del Centro Cultural Miguel Delibes, en Valladolid.
La muestra reúne 21 imágenes (tres más de las que pudieron verse en Salamanca) de gran formato en las que “interpreta el significado de la geometría y el paisaje a partir del tradicional debate entre lo sensible y lo racional; lo conocido y lo intuido…”, en palabras del comisario, Javier Panera.
“El tamaño sí importa -y mucho- en estas monumentales fotografías que enfrentan nuestra mirada a vistas aéreas -a menudo insólitas- de los paisajes agrarios y naturales de Castilla y León, hasta el punto de darles una apariencia ‘pictorialista’ que, tan pronto nos recuerda al rigor compositivo de la abstracción geométrica, como a las texturas rugosas del informalismo matérico o a las caprichosas curvas y contracurvas de la pintura ‘all-over’”, escribe Panera.
Arranz presenta el paisaje castellano y leonés como “un mosaico cambiante en el tiempo y en el espacio, con lugares (y no lugares) donde se producen todo tipo de encuentros, desplazamientos, e interacciones entre fuerzas físicas, bióticas, sociales y culturales”, algo que, a su juicio, “permite detectar los efectos del clima, pero también las marcas de maquinaria agrícola sobre los campos, las roderas de los carruajes, elementos urbanísticos como plazas, rotondas o caminos y carreteras rodeadas de campos de diferentes tonalidades y texturas”.
Un mundo nuevo
En declaraciones a Ical, Arranz explicó que su desembarco en el mundo de los drones se produjo en 2014, fruto de “la curiosidad” que siempre le ha rodeado como fotógrafo en torno a la tecnología que rodea a imagen y vídeo. “Al principio pensé que serían juguetes para niños, pero enseguida descubrí los drones profesionales, que en un primer momento eran muy básicos, con cámaras Réflex y que eran muy complicados de manejar”, relata.
Fue al atisbar las posibilidades que tenía ante sí cuando decidió sumergirse en ese mundo nuevo, en el cual desaparecía por completo la “barrera” de la gravedad, “el mayor impedimento para que un fotógrafo pueda encontrar nuevos ángulos y perspectivas de la realidad”. “Estamos acostumbrados a mirar el mundo desde nuestra perspectiva, a pie de calle, y a todo el mundo le encanta acercarse a un mirador o subir a una montaña para contemplar grandes espacios abiertos. Eso con un dron lo puedes hacer en cualquier lugar y en cualquier momento”, subraya.
Esa nueva “mirada cenital” le permitió reenamorarse de su oficio en un momento de creciente “declive” de la fotografía profesional, “a pesar de que es el momento de la Historia en el que más imágenes se consumen”. Él fue pionero en la Comunidad, con vídeos aéreos como ‘Las torres que nos miran’, creado para promocionar Salamanca en el año 2015, y que superó las 180.000 visualizaciones, donde mostraba, como sucede con las fotografías que ahora han llegado a Valladolid, una reinterpretación muy personal del paisaje gracias al uso de las nuevas tecnologías.
El gran formato de las fotografías, además, saca a la luz detalles que a primera vista resultan imperceptibles para el propio fotógrafo al pilotar el dron, con las minúsculas pantallas desde las que opera para captar instantáneas cercanas por momentos a la abstracción, con las que dejar volar la imaginación del espectador.
La exposición se podrá visitar en horario de lunes a viernes de 10 a 14 horas y de 18 a 21 horas. Sábados de 10 a 14 horas. Domingos y festivos cerrado, excepto en días de concierto.















