Un total de 16 plataformas ciudadanas en defensa de la sanidad pública convocan una manifestación en Valladolid el próximo 21 febrero con el fin de parar lo que considerar un grave deterioro de los servicios públicos sanitarios en la Comunidad. La protesta, bajo el lema: ‘Paremos su destrucción. Nos va la vida en ello”, arrancará a las 12.30 horas en la plaza Mayor y finalizará a las puertas de las Consejería de Sanidad, en el paseo de Zorrilla, donde de procederá a la lectura de un manifiesto.
Ical.- Los convocantes, además de alertar del grave retroceso que está sufriendo en sistema sanitario, acusaron a la Junta de estar infrafinanciando la Atención Primaria, ya que solo destina el 17 por ciento del gasto sanitario, cuando la recomendación es alcanzar el 25 por ciento, de manipular las listas de espera al no incluir a los pacientes que están a la espera de ser citados y de anteponer los intereses de la sanidad privada mediante conciertos.
Susana Simón, representante de la Plataforma en Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública de Valladolid aseguró que no se trata de una reivindicación ideológica y sí de “inteligencia colectiva, dado que estamos ante un servicio publico básico que nos afecta a todos”, por lo que con la manifestación se quiere dar la voz a la diversidad del territorio castellano y leonés.
En este sentido, hizo un llamamiento a colectivos vecinales y ciudadanos a sumarse a la protesta, “ya que contar con un servicio sanitario público y de calidad “es una necesidad. El deterioro se puede frenar, pero hace falta voluntad política y presión por parte de los ciudadanos”, aseveró.
Además, Simón se refirió a la “alarmante” situación del servicio sanitario en el medio rural, donde “o se cierran consultorios o se mantienen abiertos sin personal”. Además, argumentó que no es lógico que mientras se produce esta situación y los pueblos “se vacían”, a la vez se llenan de macrogranjas y vertederos que solo provocan su contaminación”.
Mientras tanto, Enrique Arrieta, médico de familia y representante de la plataforma de Segovia, puso el acento en el “olvido” que sufre la Atención Primaria por parte de la Junta, y además de criticar que esta infrafinanciada, aseguró que la situación no es peor debido al sobreesfuerzo que vienen realizando los profesionales en un servicio “saturado”.
Falta de tiempo en consultas
Arrieta también criticó que las plantillas no se cubren y se está contratando a médicos que no han realizado las especialidad de Familia, y apuntó que está falta de profesionales provoca “la falta de tiempo en las consultas” y, en muchos casos, especialmente en el medio rural, el cambio constante de médico, algo que los estudios indican que no es aconsejable. Además, lamentó que, ante esta situación, la realización de actividad en materia de medicina preventiva es “imposible”.
Tanto Arrieta, como Juan Antonio Ayllón, portavoz de la Plataforma en Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública de Burgos, argumentaron que la Junta pretende paliar un problema estructural como son las “inhumanas” listas de espera, con medidas coyunturales como la firma de conciertos con la sanidad privada, en lugar de invertir en mejorar el sistema.
Al mismo tiempo, Aillón explicó que las listas de espera son el mejor reflejo del deterioro que viene sufriendo el sistema público y remarcó que no es de recibo que haya que esperar hasta quince días para ser visto por un médico de Atención Primaria, o que las listas de espera para la primera consulta en especialidades ascienda a 283.000 pacientes. Además, acusó a la Junta de “manipularlas” al no incluir a los pacientes que están esperando a ser citados.
“El sistema público de salud es el patrimonio de los que no tienen patrimonio”, afirmó Aillón, que no descarta denunciar ante el Procurador del Común el hecho de que los pacientes que rechazan ser intervenidos por la sanidad privada tenga que esperar hasta tres veces más que los que si aceptan ser derivados.
Por último, lamentó que la gestión de los hospitales públicos esté en manos de “aficionados” y reclamó la puesta en marcha de un sistema parecido al francés, donde los directores deben aprobar una oposición y superar un periodo de formación de dos años.
















