Rufián pide unidad a la izquierda frente al avance de Vox: «Más cabeza y menos pureza»

Su propuesta cae en saco roto y no la admiten ni en su propio partido

Tras el reciente batacazo electoral de la izquierda en Aragón, Gabriel Rufián ha decidido pasar a la ofensiva. El portavoz de ERC en el Congreso ha hecho un llamamiento a «hacer algo diferente» para evitar que la suma de PP y VOX alcance la mayoría absoluta. Bajo el lema «más cabeza y menos pureza», el líder republicano busca abrir un proceso de reflexión que supere las siglas tradicionales y se centre en frenar la ola conservadora.

La hoja de ruta de Rufián arrancará el próximo 18 de febrero en Madrid, donde protagonizará un encuentro con el diputado de Más Madrid, Emilio Delgado. Aunque Rufián ha evitado etiquetas pomposas —»giras hacen los Rolling Stones», bromeó—, el objetivo es claro: entablar conversaciones con figuras clave del progresismo para articular una respuesta política que, según sus palabras, «no se para con siglas, sino con pueblos».

Un proyecto con más críticos que aliados

A pesar del entusiasmo de Rufián, la propuesta ha nacido bajo una lluvia de «noes» por parte de sus socios habituales y de su propia formación:

  • ERC se desmarca: La secretaria general de los republicanos, Elisenda Alamany, ha sido tajante al cerrar la puerta a candidaturas conjuntas. La formación mantendrá su identidad propia y apuesta por proyectos «arraigados al territorio» frente a estrategias decididas en la capital.
  • El bloque soberanista marca distancias: Tanto Arnaldo Otegi (EH Bildu) como Ana Pontón (BNG) han rechazado la viabilidad de un frente común. Otegi ha criticado que se antepongan «intenciones individuales a las colectivas», mientras que Pontón asegura que el Bloque seguirá su propio camino bajo sus siglas actuales.
  • Cansancio en las bases: Desde Izquierda Unida, Antonio Maíllo ha lanzado un aviso a navegantes: la ciudadanía está agotada de las «telenovelas» y los hiperliderazgos en la izquierda, aunque se muestra abierto a construir un proyecto donde «nadie sobre».

Sumar y Podemos: entre la alianza y el escepticismo

Por su parte, Yolanda Díaz ha recogido el guante a medias, defendiendo la necesidad de una «alianza democrática» con un programa de mínimos que movilice al electorado y devuelva la esperanza con proyectos «creíbles». Mientras tanto, en Podemos impera la cautela; Pablo Fernández ha puesto en duda si los movimientos de Rufián cuentan realmente con el respaldo oficial de ERC y Más Madrid, o si se trata de una iniciativa a título personal.

Lo que es innegable es que el movimiento de Rufián ha reabierto el debate sobre la fragmentación de la izquierda española en un momento de máxima vulnerabilidad electoral.

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