«En Salamanca podrían estar funcionando entre cinco y diez sectas»

El psicólogo Miguel Perlado advierte del funcionamiento de estas organizaciones en el marco del XI Encuentro Nacional sobre Sectas

Cursos de desarrollo personal, grupos espirituales o asociaciones aparentemente inofensivas pueden convertirse en la puerta de entrada a estructuras sectarias. Aunque muchas veces pasan desapercibidas, estas organizaciones también tienen presencia en Salamanca. Por ello, el Colegio Mayor Nuestra Señora de Guadalupe acogerá los días 6 y 7 de marzo el XI Encuentro Nacional sobre Sectas. Miguel Perlado, psicólogo especialista en esta problemática e impulsor del encuentro, busca sensibilizar a la población y advertir sobre los riesgos que pueden esconder estos contextos.

Lo principal es conocer qué es realmente una secta. “A la mente se vienen imágenes dantescas de abuso, satanismo y drogas, pero la realidad no es esa”, advierte Perlado. De una forma más técnica, se podrían definir como grupos de alto control ideológico que, independientemente de su doctrina —religiosa, humanitaria o ecológica— reúnen siempre tres características.

“La primera es la presencia de un liderazgo autoproclamado, un fundador o un gurú que se erige como conocedor de una técnica o conocimientos, haciendo referencia a linajes, tradiciones o cualquier elemento que resulte creíble”, explica el psicólogo. “El segundo elemento distintivo es la generación de relaciones progresivas que pivotan en torno a esa figura, utilizando recursos relacionados con el control de las emociones o sentimientos hasta conseguir que el grupo funcione como una unidad cerrada”. El tercer y último elemento es la “aparición de grados de explotación con el tiempo, bien personales, sexuales, económicos, espirituales o todos al mismo tiempo”. “Si aparecen esos tres elementos hablamos de grupos que sobreponen la visión ideológica sobre los vínculos personales, hasta alterar la percepción de la realidad y hacer creer que lo único existente para la salvación es la comunidad”, añade.

En la ciudad de Salamanca existen este tipo de agrupaciones, aunque resulta complicado conocer con exactitud su número o las personas afectadas. “Hemos detectado desde movimientos gnósticos o vinculados a los Testigos de Jehová hasta grupos de corte New Age con tomas de ayahuasca. Pueden estar funcionando entre cinco y diez agrupaciones estables”, señala Perlado. Estas cifras son estimaciones, ya que la propia naturaleza de estos grupos dificulta obtener registros oficiales. “Tanto en Salamanca como en ciudades cercanas hemos detectado pequeños grupúsculos que giran en torno a un gurú que inicia actividades desde una vertiente comercial y que progresivamente fideliza a sus seguidores construyendo dinámicas cada vez más cercanas al funcionamiento sectario”, explica.

La imagen tradicional de la secta suele asociarse a grupos religiosos, pero en la actualidad el fenómeno es mucho más amplio. “Existe un abanico que va desde propuestas basadas en el crecimiento personal difuso, seminarios, pseudoterapias o coaching hasta el trading, las inversiones o propuestas piramidales”, detalla el psicólogo. Todo ello se ha visto potenciado por la expansión de Internet y las redes sociales.

“Las redes sociales han permitido que estos grupos se publiciten y capten adeptos de manera remota, sin necesidad de compartir un espacio físico. Esto es especialmente visible en figuras de ‘influencers tóxicos’ que desarrollan narrativas de desarrollo personal con un estilo muy cercano al de las sectas tradicionales”, apunta. “Esa deslocalización permite que desde Salamanca alguien pueda integrarse en un grupo que esté en Finlandia o en cualquier otra parte del mundo”, añade.

Este nuevo tejido, cada vez más diverso, dificulta identificar cuándo un grupo de autoayuda o de inversión puede convertirse en una estructura de alto control ideológico. Los expertos advierten de que personas de perfiles muy diferentes pueden acabar entrando en estas organizaciones. “Hay una gran diversidad, pero muchas lo hacen en momentos de transición vital, como rupturas de pareja, fallecimientos de seres queridos o situaciones de aislamiento. En esos momentos aparece un mensaje seductor que resulta difícil de rechazar, haciéndote sentir único, especial y escogido”, explica Perlado. “Muchos grupos están entrenados para detectar a personas en crisis que buscan apoyo o respuestas”, añade.

Desde el punto de vista del posible usuario, el especialista advierte sobre señales que pueden alertar del riesgo. “Hay que tener cuidado con propuestas que impliquen secretismo sobre lo que se discute; con aquellas muy intensivas que pretenden limitar las comunicaciones o el uso del móvil; con las que plantean que la razón es un obstáculo y es mejor no pensar; o con las que intentan convencerte de que todo lo que está fuera del grupo es negativo”. Perlado recomienda prudencia: “Si surge la más mínima duda, es importante escuchar ese pensamiento, contrastar con personas de confianza y no precipitar decisiones”.

En el caso de los familiares, el psicólogo subraya la necesidad de actuar con cautela y diálogo. “Es fundamental apoyarse en profesionales, evitar reacciones impulsivas y no pensar que por decirle a alguien que está en una secta va a abandonarla automáticamente. Es un problema emocional y relacional, no racional”, explica. “El objetivo debe ser abrir perspectivas alternativas, no provocar un cambio inmediato ni forzado”.

Aunque pueda parecer un fenómeno lejano, se estima que en torno al 1% de la población española ha estado en contacto alguna vez con estos grupos, de los que podrían existir entre 250 y 300 en todo el país. Estas cifras también se consideran conservadoras, ya que se trata de una realidad difícil de medir. “Muchas víctimas sienten vergüenza, culpa o angustia al salir. En muchos casos se les ha hecho creer que fuera del grupo solo encontrarán sufrimiento o vacío, generando un miedo existencial que dificulta romper con la organización”, explica Perlado.

Desde el punto de vista legal, el fenómeno también presenta dificultades. Aunque el Código Penal contempla la ilegalidad de asociaciones que, aun teniendo un fin aparentemente lícito, utilicen medios de alteración o control de la personalidad, esta vía apenas se aplica en España. En la mayoría de los casos, los procesos judiciales se centran en delitos como la estafa, la falsedad documental u otras infracciones relacionadas.

En este contexto, el XI Encuentro Nacional sobre Sectas que se celebrará en Salamanca pretende abrir un espacio de reflexión sobre una realidad que evoluciona al ritmo de la sociedad y de la tecnología. El congreso servirá para poner el foco en un fenómeno que, lejos de responder a estereotipos del pasado, continúa adaptándose a nuevas formas de relación, influencia y captación, recordando que sus efectos pueden alcanzar a cualquier persona en momentos de especial vulnerabilidad.

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