El primer pleno del año en el Congreso de los Diputados ha estado marcado por la tensión y el reproche tras los accidentes ferroviarios de Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona), que se cobraron la vida de 47 personas. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido a petición propia para defender la gestión del Ejecutivo, mientras que el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, ha exigido su dimisión inmediata y ha anunciado que llevará el caso a los tribunales.
La defensa de Sánchez: «El sistema es seguro»
Durante su intervención, Sánchez ha asegurado que se investigará «con rigor» cada detalle de lo sucedido y se aplicarán todas las recomendaciones de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). El presidente ha destacado la rapidez de los servicios de emergencia, cuya intervención, afirmó, «ayudó a salvar vidas».
Sánchez ha aportado datos para rebatir las críticas sobre la red ferroviaria:
- Inversión récord: Afirma que el gasto en infraestructuras se ha triplicado respecto a la etapa de Mariano Rajoy.
- Menos accidentes: Según el presidente, los accidentes graves han bajado un 11% desde 2018, pese a que el número de viajeros ha crecido un 15%.
- Lucha contra los «bulos»: Aunque admitió carencias, insistió en que el sistema español es de los mejores del mundo y pidió no generar miedo con información falsa.
Feijóo: «Fue una negligencia con resultado de muerte»
Por su parte, Alberto Núñez Feijóo ha desplegado un discurso de extrema dureza, calificando el accidente de Adamuz como «evitable» y acusando al Gobierno de jugar a la «ruleta rusa» con la seguridad de los ciudadanos. «Su Gobierno se sentará en el banquillo por esto», espetó Feijóo, quien criticó que el presidente no pidiera perdón y le acusara de eludir siempre su responsabilidad política.
El líder del PP también dirigió sus críticas hacia los socios de la coalición (Sumar, ERC, Junts y PNV), cuestionando su apoyo a un Gobierno que considera «decadente».
Vox y los socios de investidura
Santiago Abascal (Vox) se sumó a la petición de dimisión, calificando la tragedia de «crimen» y vinculándola a la supuesta «corrupción» en el Ministerio de Transportes, recordando los casos judiciales que afectan a exdirigentes del sector. Dijo, además, que ya habían denunciado al Gobierno por esto.
Los socios de investidura, aunque defendieron la transparencia del Gobierno frente a lo que consideran un uso «oportunista» de las víctimas por parte de la derecha, también lanzaron sus propias exigencias:
- Sumar y ERC: Reclamaron un giro en las prioridades de inversión, apostando por el tren de cercanías frente al AVE.
- Junts: Aprovechó para exigir el traspaso integral de las competencias ferroviarias a Cataluña.
- EH Bildu: Advirtió a Sánchez que no puede limitarse a «resistir», instándole a impulsar una agenda social y plurinacional más ambiciosa.
Un cierre sin tregua
En el turno de réplica, el enfrentamiento personal subió de tono. Sánchez acusó a Feijóo de hacer una oposición «destructiva y falsaria», recordándole la gestión del PP tras el accidente de Angrois en 2013. Feijóo, por su parte, tildó de «repugnante» que el presidente dedicara más tiempo a atacarle a él que a honrar la memoria de los fallecidos.

















