El debate en el Congreso ha derivado este miércoles en un nuevo enfrentamiento ideológico. Tras informar sobre los accidentes ferroviarios, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha aprovechado su turno de réplica para defender la legitimidad de sus coaliciones con Sumar y Podemos, contrastándolas con la entrada de la ultraderecha en los gobiernos autonómicos de la mano del Partido Popular.
El muro entre la izquierda y la «ultraderecha»
Sánchez ha rechazado tajantemente las comparaciones entre el comunismo y Vox, calificándolas de «injustas y falsas». El presidente recordó que el Partido Comunista en España luchó y sufrió la represión por traer la democracia, mientras que acusó a Vox de jalear el franquismo.
Para el jefe del Ejecutivo, el avance de la formación de Santiago Abascal en Extremadura y Aragón -donde han duplicado su presencia- es el resultado de una «operación de blanqueamiento» orquestada por el PP.
- Misma estrategia: Sánchez señaló que el PP, Vox y ‘Se Acabó la Fiesta’ son «lo mismo en fondo y forma».
- Ataque directo a Abascal: El presidente exigió transparencia al líder de Vox sobre su sueldo y le acusó de permitir que asociaciones afines, como Revuelta, hicieran «negocio» con la solidaridad tras la Dana.
El PP asume la negociación con Vox: «Es la única opción»
Desde la dirección nacional del PP han respondido con pragmatismo. Aunque aseguran que su prioridad es siempre gobernar en solitario, culpan al bloqueo del PSOE de obligarles a entenderse con Vox. «Puesto que ni Vox ni PSOE van a abstenerse gratis, solo nos queda explorar apoyos a cambio de algo, y ese algo pueden ser asientos en los gobiernos», admiten fuentes de Génova.
En Extremadura, el equipo de María Guardiola ya trabaja activamente para reintegrar a Vox en el Ejecutivo regional, bajo la premisa de que es necesario formar un gobierno que refleje los resultados electorales del pasado diciembre.
Guerra de cifras sobre la inmigración
El bloque económico y social también tuvo su espacio en el careo. Sánchez acusó a Abascal de propagar «bulos» para generar odio, especialmente en torno a la inmigración. Frente a las críticas de la derecha sobre un supuesto descontrol migratorio, el presidente esgrimió datos oficiales: asegura que en lo que va de 2025 las llegadas irregulares han caído un 43% respecto al año anterior.

















