El 13 de agosto de 2025, el concejal Fernando Carabias presentó públicamente la remodelación de la plaza de San Román como ejemplo de sostenibilidad, accesibilidad y modernidad, con una inversión de aproximadamente 144.033 euros dentro del Plan de Sostenibilidad Turística de Salamanca.
Sin embargo, la primera alarma llegó en abril de 2025 durante las obras se produjo un incidente con una tubería que provocó un géiser de agua en pleno centro urbano, algo que puso de manifiesto deficiencias de planificación y ejecución semanas antes incluso de la inauguración oficial.
Apenas unos días después de dicha inauguración -el 19 de agosto de 2025- aparecieron imágenes de operarios parcheando baldosas recién colocadas, un hecho que desde Por Salamanca ya denunciamos públicamente como la evidencia de una política municipal que prioriza cortinas de humo y fotos inaugurales antes que la calidad en la obra pública.
Para Por Salamanca, este proyecto que se vendió como un símbolo de futuro para la ciudad, se ha convertido en un claro ejemplo de improvisación, falta de control y gasto irresponsable del dinero público. Como señaló Chenche Martín Galeano, líder de Por Salamanca: “No basta con cortar cintas ni posar para la foto. Cada baldosa que se levanta a los pocos días es una bofetada a los vecinos que pagan impuestos. Esto no es modernidad, es propaganda barata disfrazada de obra municipal.”
Este miércoles se ha producido un nuevo episodio que pone aún más en cuestión la gestión de este espacio urbanístico: un ciprés ha caído sobre la plaza, obligando a bomberos y Policía Local a intervenir y precintar la zona, aunque sin causar daños personales. Fuentes oficiales apuntan a que las fuertes rachas de viento y las lluvias predominantes en Salamanca esta semana han sido determinantes en la caída del árbol.
Aunque la meteorología puede explicar que un árbol se venga abajo, ello no exime de responsabilidad a quienes planifican y ejecutan espacios públicos, especialmente cuando la intervención se ha planteado como una apuesta por la naturaleza urbana. La caída del ciprés no solo pone en evidencia una posible falta de mantenimiento y supervisión de la nueva vegetación, sino que también reaviva la crítica social de que las obras se conciben más para la galería que para la vida real de los vecinos.
Como ha advertido Martín Galeano: “Si no somos capaces de garantizar que las intervenciones urbanas resistan incluso condiciones climáticas adversas, ¿qué sentido tiene calificarlas de sostenibles o modernas? El problema no es un árbol que cae por viento, es que demuestra que no hubo visión ni cuidado en su integración desde el principio”.
Este nuevo incidente llega más de seis meses después de una remodelación promocionada con grandes declaraciones oficiales, pero que desde su ejecución ha arrastrado problemas y dudas sobre su calidad y durabilidad. La plaza de San Román no es solo un espacio deteriorado, sino un símbolo más de la política de ‘postureo’ que lamentablemente parece prevalecer en la gestión municipal de Salamanca.
Los salmantinos merecen respeto, responsabilidad y una gestión seria de sus recursos públicos; no fotos inaugurales rupturistas que al poco tiempo requieren parches improvisados o dejan zonas de tránsito inseguras y mal supervisadas.















