Las borrascas Kristi, Leonardo, Marta, Nils y ahora Oriana han dejado lluvia, nieve y viento en las últimas semanas en Salamanca capital.
Hemos visto árboles caídos, zonas inundadas, el Tormes muy crecido y este viernes en la calle Bolívar uno de sus árboles más jóvenes derribado por el viento. Quizá con un poco de suerte, pueda volverse a plantar.
















