El Tormes a su paso por la capital se agranda y ocupa todos los ojos de los puentes, pero el agua al liberarse se esparrama engullendo el carril bici, el paseo con sus bancos, las papeleras y los obstáculos del skatepark.
Es la consecuencia del paso de las borrascas Kristi, Leonardo, Marta, Nils y… Oriana, que acaba de aterrizar.
El espectáculo atrajo a numerosos paseantes que querían guardar esta crecida importante del río.
Fotografías. Pablo de la Peña.
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