«No es capricho que se llame llanura de inundación»

Daniel H. Barreña, geólogo, hace un repaso a las inundaciones y crecidas históricas del Tormes a su paso por la capital
El Tormes 'engulle' uno de los bancos del parque que hay junto al Puente Romano y las Catedrales al fondo. Fotografía. Pablo de la Peña.

El Tormes agranda su caudal debido a lluvias intensas o deshielos a consecuencias de las últimas borrascas que han atravesado la Península en las últimas semanas.

Este sábado se podía ver al Tormes discurrir entre bancos, papeleras y carril bici. «No es la primera vez que lo vemos tan crecido porque lo habitual es que esta parte de su ribera se inunde, que la llamamos llanura de inundación no por capricho. Aprovecho para hablar de inundaciones, el principal riesgo geológico», apunta el geólogo Daniel H. Barreña.

En la noche del 26 al 27 de enero de 1626 sucedió la famosa riada de San Policarpo. Esta riada es famosa porque destruyó parte del puente romano, que hoy en día es menos romano porque solo 15 de sus 26 arcos son originales. Esta riada acabó además con la vida de 142 personas. «Pero la riada de San Policarpo es solo la más famosa de una larga lista de riadas que tenemos documentadas en Salamanca -la de los Difuntos de 1256, la de Santa Bárbara de 1498, la de San Hilario de 1597, la del 14 de enero de 1881, la del 27 de diciembre de 1937…-. Por suerte, desde 1960 las crecidas del Tormes son menos destructivas gracias al embalse de Santa Teresa», analiza Daniel H. Barreña.

Las presas son clave en el control de avenidas. Pero una presa no es un azud. «Una presa tiene capacidad para embalsar agua, que es la clave en el control de avenidas; un azud, como el de la pesquera del Tormes -ese pequeño saltito de agua que hay justo por encima del puente Romano-, carece de esa capacidad y por tanto no nos sirve para este fin», aclara el geólogo.

De hecho, los azudes muchas veces agravan la situación y de ahí que en los últimos años se estén derribando junto a pequeñas presas, muchas de ellas abandonadas. «El problema actual es que el cambio climático, el que niegan los mismos iluminados que confunden presas con azudes, está poniendo a prueba nuestras infraestructuras y nuestra capacidad para hacer frente a fenómenos naturales como las riadas», matiza Daniel H. Barreña.

Algunas presas incluso se ven al borde de su capacidad y llegan a recoger más agua de la que son capaz de verter -eso le pasó a la presa de La Forata durante la DANA de Valencia de 2024-. «El cambio climático lo está cambiando todo y negarlo no sirve de nada», concluye el geólogo.

Fotografías. Pablo de la Peña.

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crecida del tormes feb (27)

Situación de los embalses

La Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) mantiene la vigilancia en los ríos y arroyos de la cuenca ante el incremento de caudales que viene derivado por el sucesivo paso de frentes lluviosos atlánticos asociados ahora a la borrasca Oriana. Mañana domingo se prevé una jornada en la que prácticamente no habrá precipitaciones.

El impacto de este frente está provocando que los avisos se mantengan actualmente diseminados por toda la cuenca, con tendencias variables en función de las distintas ondas de crecidas que están transitando por toda la red de drenaje.

Como viene ocurriendo en los últimos días, este sábado se ha celebrado una nueva reunión del Comité Permanente donde se ha analizado la actual situación hidrológica.

Durante las últimas semanas, los embalses de la cuenca han recibido un volumen de agua muy superior al habitual como consecuencia de las lluvias registradas. Ante esta situación, y con el objetivo de gestionar de forma segura estas entradas de agua y reducir el riesgo de crecidas aguas abajo, se ha ido ajustando de manera progresiva el volumen de agua desembalsada, procurando en todo momento que estos incrementos fueran los mínimos necesarios. En este sentido, cabe recordar que todos los embalses comenzaron a desembalsar de manera preventiva hace ya varios días.

Esta gestión escalonada del embalse permite controlar de forma segura las crecidas, reduciendo el impacto de los episodios de lluvia intensa y contribuye a la protección de las zonas situadas río abajo.

  • Embalse de Santa Teresa (Salamanca), río Tormes: 206 m³/s < 300 m³/s (umbral de nivel amarillo).

En nivel rojo y naranja:

  • Embalse de Cuerda del Pozo (Soria), río Duero, nivel de aviso rojo: 115 m³/s > 75 m³/s (umbral de nivel rojo).
  • Embalse de Linares del Arroyo (Segovia), río Riaza, nivel de aviso rojo: 45 m³/s > 30 m³/s (umbral de nivel rojo).
  • Embalse de Las Vencías (Segovia), río Duratón, nivel de aviso rojo: 93 m³/s > 45 m³/s. (umbral de nivel rojo).
  • Embalse de Villameca (León), río Tuerto, nivel de aviso naranja: 15 m³/s (en las próximas horas)

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