San Miguel de Valero recupera la tradición de los Zamarrucos

El domingo de carnaval los vecinos se disfrazan y se cuelgan cencerros para agitarlos y generar un ruido ensordecedor mientras recorren el pueblo y sus bares
Los zamarrucos de San Miguel de Valero se agitan para hacer sonar los cencerros.

Los vecinos de San Miguel de Valero tratan de recuperar una de sus tradiciones ancestrales y autóctona de la localidad serrana: los zamarrucos.

Disfrazarse de zamaruco estaba reservado para el domingo de carnaval. Como no había posibles para procurarse un disfraz veneciano, utilizaban ropa usada y sacos de arpillera para cubrirse la cabeza y se intercambiaban la ropa unos con otros para evitar ser reconocidos por el resto de los vecinos, que se afanaban por tratar de averiguar quién era quién.

Se colgaban unos cencerros en la cintura (llegó a a haber 4.000 cabras en el pueblo) y se agitaban para hacerlos sonar mientras desfilaban por las calles del pueblo, generando un ruido ensordecedor. Eso, sí, haciendo paradas en los bares para reponer fuerzas.

Los mayores recuerdan que hacían eso para divertirse fundamentalmente, aunque alguno aprovechaba el anonimato para interactuar con alguna moza y otros para asustar a los viandantes.

Hace medio siglo que se abandonó esta tradición popular que las nuevas generaciones quieren recuperar. El año pasado ya se disfrazaron de zamarruco media docena de vecinos y este domingo eran ya una treintena.

Quieren asentar esta tradición tan suya y que se declare incluso bien de interés cultural.

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