La huelga de médicos convocada a nivel nacional ha comenzado este lunes 16 de febrero y en Salamanca los hospitales y centros de salud funcionan con servicios mínimos establecidos por la administración autonómica.
El paro, impulsado por la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (único sindicato que se ha desmarcado del acuerdo con el Gobierno), se prolongará durante toda la semana y forma parte de un calendario de movilizaciones que podría repetirse en los próximos meses si no hay acuerdo con el Ministerio de Sanidad. El conflicto gira en torno a la reforma del Estatuto Marco, la norma que regula las condiciones laborales del personal sanitario.
Aunque el debate es complejo, los facultativos denuncian que la reforma no recoge adecuadamente sus demandas específicas como colectivo: reclaman una regulación diferenciada dentro del sistema sanitario, mejoras en la jornada laboral, límites más claros a las guardias y mayor reconocimiento profesional. También, que la compatibilidad de su trabajo en la pública y en la privada se convierta en un derecho inamovible.
Sin embargo, entre los pacientes la percepción es desigual. “Sé que están en huelga y que es por sus condiciones, pero no tengo claro exactamente qué es lo que están pidiendo o qué cambia con esa reforma”, comentaba una usuaria a la salida del hospital. Esa sensación se repite en conversaciones en salas de espera y centros de salud: se conoce el conflicto, pero no siempre sus detalles.
En Castilla y León se han fijado servicios mínimos para garantizar la asistencia de urgencias, que funcionan con normalidad, tanto las hospitalarias y extrahospitalarias, así como las unidades críticas como UCI, reanimación, partos, diálisis y tratamientos oncológicos. También se mantiene la atención a pacientes ingresados y a aquellos casos considerados no demorables.
Donde sí puede notarse el impacto es en las consultas externas, revisiones rutinarias, pruebas diagnósticas no urgentes e intervenciones programadas que no sean prioritarias. Algunas citas están siendo canceladas o reprogramadas. En el Hospital de Salamanca, la situación se vive con cierta incertidumbre.
“Tenía una consulta de revisión para mi padre desde hace más de un mes y nos ha tocado esperar bastante» explicaba un paciente afectado. Otro paciente llegaba al complejo hospitalario para una revisión en el servicio de traumatología, que finalmente se demoró más de lo esperado. «He estado 3 horas esperando pero al final sí que me han atendido», expresaba a la salida del hospital.
Otro usuario relataba una experiencia diferente: “Anoche tuve que venir a urgencias por un dolor fuerte y me atendieron con normalidad, tardaron más o menos lo que tardan siempre”. Los servicios de urgencias se mantienen al 100% dentro de los servicios mínimos establecidos.
También hay quien muestra comprensión pese a las molestias: “Es verdad que fastidia tener que esperar, pero si los médicos dicen que sus condiciones no son justas tienen el derecho a ir a la huelga”, decía una familiar de un paciente.
















