Se ha saldado con siete heridos leves, pero el accidente sufrido este lunes por un autobús municipal podría haber sido catastrófico. Para los pasajeros, para el dueño o los clientes de la carnicería y para los peatones que pasan cada día esa acera.
Todo pasó muy deprisa. «»Ni que el autobús se torcía. Me quise agarrar al agarrador que hay en la pared, porque iba sentada, y le iba a decir al conductor: «¡Pero qué hace usted!», relata una pasajera.
Casi sin tiempo para nada más se precipitaron los acontecimientos. «Ya todo se vino encima, los cristales, el golpe, y ni me preguntes más, porque no sé qué ha pasado», señala aún algo nerviosa.
«No perdí el conocimiento, pero me quedé un poco atontada», explica la mujer.
Junto a la escena del accidente, un testigo presencial solo acertaba a decir que «menos mal que se ha dado de lado,… Si le da de frente,…».
















