El cine pierde a uno de sus rostros más icónicos. Robert Duvall, el actor que dio vida a personajes inolvidables en obras maestras como El Padrino y Apocalypse Now, ha fallecido este domingo a los 95 años en su residencia, rodeado de su familia.
Su esposa, Luciana Duvall, ha sido la encargada de confirmar la noticia con un emotivo mensaje: «Bob entregó todo a sus personajes y a la verdad del espíritu humano». Con su partida, desaparece uno de los últimos supervivientes de la generación dorada que redefinió la interpretación en los años 70.
De veterano de guerra a leyenda del método
Nacido en California en 1931, el camino de Duvall hacia el estrellato no fue inmediato. Tras servir en el Ejército, se curtió en la escena neoyorquina antes de saltar a la gran pantalla. Su carrera, que se extendió durante más de siete décadas, es un catálogo de la historia del cine moderno.
Aunque el gran público lo recordará siempre por papeles magistrales, su huella es inabarcable:
- El estratega: Como Tom Hagen, el flemático consigliere de los Corleone en las dos primeras entregas de El Padrino.
- El guerrero: Su inolvidable teniente coronel Kilgore en Apocalypse Now, autor de la célebre frase sobre el «olor a napalm por la mañana».
- El reconocimiento: Tras varias nominaciones, alcanzó la gloria con el Oscar al Mejor Actor en 1983 por su papel en Gracias y favores (Tender Mercies).
Un actor de raza y prestigio
Duvall no solo dominó el cine; su paso por la televisión con miniseries como Lonesome Dove le valió el respeto de la crítica y el cariño del público generalista. A lo largo de su vida acumuló todos los galardones posibles —Globos de Oro, Emmy, BAFTA—, pero su mayor premio fue la admiración unánime de sus compañeros de profesión, que siempre lo vieron como un referente de autenticidad.
Con su fallecimiento, Hollywood cierra un capítulo fundamental, pero nos deja un archivo de interpretaciones que seguirán siendo la escuela de las futuras generaciones de actores.


















