Salamanca ha dicho adiós al Carnaval de la forma más castiza posible. Este Miércoles de Ceniza, el Barrio del Oeste se ha teñido de un negro para celebrar el tradicional Entierro de la Sardina, un evento organizado por la Asociación de Vecinos ZOES que ha logrado reunir a salmantinos de todas las edades en una mezcla perfecta de tristeza y fiesta.
El Entierro de la Sardina es la festividad popular que marca oficialmente el fin del Carnaval y el inicio de la Cuaresma. Simboliza la despedida de los placeres, el desenfreno y la libertad propios de las fiestas carnavalescas para dar paso a un periodo de recogimiento y ayuno.
El punto de encuentro ha sido la Plaza del Oeste, donde a partir de las 20:00 horas comenzó a notarse el drama. Entre llantos y la música de la Charanga “Los Kanalla”, el cortejo fúnebre inició su marcha. No faltó el surrealismo propio de esta fiesta: mientras algunos vecinos lloraban desconsoladamente al paso de la sardina, se escuchaban gritos entre señoras buscando a «su compañera llorona», fomentando ese tono cómico de la jornada.
La marcha terminó en la calle Gutenberg. Allí, los cocineros de Paellas Jerry se encargaron de los fogones. 850 sardinas fritas, repartidas entre todo el barrio. La organización del barrio ha repartido unos 500 tickets que ofrecían gratis un plato de sardinas. Fieles a la tradición, la organización priorizó a aquellos que respetaron el código de vestimenta, el luto que honra la muerte de la sardina.
Niños, jóvenes y mayores compartieron mesa y baile hasta las 21:30 horas, demostrando que, aunque el Carnaval se acabe, el espíritu comunitario del barrio seguirá vivo.
Por. Lara Arias Lorden
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Fotografías. Lara Arias Lorden















