“Era una niña muy buena y tranquila”

Conmoción en el barrio Labradores
El altar improvisado ubicado en el número 11 de la calle Valencia en honor a la pequeña.

Los vecinos han improvisado un pequeño altar en la calle Valencia número 11. La conmoción en el barrio Labradores es muy grande, al igual que en el colegio religioso donde estudiaba la niña. Nadie se lo cree.

Labradores es un barrio pequeño y muy familiar, por lo que al preguntar cómo están después de la tragedia vivida el pasado martes, las frases que se repiten son: “No he podido dormir desde que sucedió”; “He llevado un ramo de flores para homenajearla”; “¡Pobres padres!”; “¡No quiero ni pensar cómo estarán!”; “Tengo la piel de gallina desde que sucedió”; “Solo recordarlo, me emociono”.

Los que conocían a la pequeña la describen como encantadora, tranquila y “muy buena niña”.

Los vecinos y caminantes que pasan por la acera donde sucedió la tragedia se paran un instante, bajan la cabeza en señal de respeto, algunos se persignan, otros miran hacia arriba… Todos sin excepción reflejan su pesar. El barrio está noqueado y con estos gesto quiere mostrar su cariño y respeto a la familia.

En el altar improvisado hay peluches, ramos de flores, velas y escritos: “Para tener seis añitos nos llevas mucha ventaja. Has volado del sesto al cielo” y “Vuela alto princesa”.  

El suceso que ha conmocionado al barrio de Labradores y a Salamanca sucedió el pasado martes 17 a las 19.52 horas, cuando una niña de seis años se precipitó desde una ventana del sexto piso, del número 11 de la calle Valencia. Los sanitarios hicieron todo lo posible por salvar su vida.

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