El anuncio de que el Gobierno sacará a la luz los documentos secretos del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 ha encendido el debate político.
Coincidiendo con el 45º aniversario de la asonada, Pedro Sánchez asegura que esta medida «salda una deuda histórica», cumpliendo además con la ley aprobada el año pasado para eliminar el secreto sobre archivos del franquismo y la Transición.
Sin embargo, la oposición ha recibido la noticia con escepticismo:
- El PP habla de «cortina de humo»: Para los populares, se trata de una maniobra de distracción para no dar explicaciones sobre los problemas actuales del Gobierno. «Vamos a cortina de humo al día», critican desde la dirección del partido, restando importancia al contenido de unos documentos que, creen, no aportarán nada que los españoles no sepan ya.
- Socio y aliados piden más: Formaciones como ERC, EH Bildu y el PNV consideran el paso «insuficiente». Aunque celebran la desclasificación, instan al Ejecutivo a tener la misma voluntad política con otros episodios oscuros, como los GAL, el caso Zabalza o la masacre del 3 de marzo en Vitoria.
Mientras el Gobierno presenta la medida como un ejercicio de regeneración, sus socios le reprochan que la use para tapar crisis de gestión y le exigen que la transparencia llegue a todos los rincones de la historia reciente de España.



















